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miércoles, octubre 16, 2013

Let's play: Hugo's House of Horrors

En fin, sobran las palabras... Disfrutad del espectáculo que dudo mucho vuelva a suceder :p



PS: Creo que no os hacéis a la idea la de veces que me he pasado este juego esta última semana...

domingo, agosto 04, 2013

Planescape Torment

Después de una superexitosa campaña de Kickstarter, Torment: Tides of Numenera está en pleno proceso de desarrollo. Como tengo menos personalidad que un miembro cualquiera de los BackStreet Boys, y ya les había dado mi dinero a Bryan Fargo y los chicos de InXile para Wasteland 2, les di más. Quiero decir, ¿cómo no hacerlo?. La secuela a Planescape: Torment, considerado por mucho como el mejor RPG de la historia. Y desarrollado por los mismos que lo hicieron en su día. Incluso se han asegurado la colaboración de Chris Avellone y Patrick Rothfuss. ¿Cómo dudar de su calidad? Pues es fácil, no habiendo jugado al original. Como me gusta convertir mis decisiones en informadas de forma retroactiva, ha tocado corregir ese punto negro en mi lista de juegos del Infinity Engine. Hora de enfrentarse con Planescape: Torment.

Supongo que no habrá quejas sobre la resolución de las imágenes esta vez...

Planescape: Torment es el segundo juego basado en el Inifnity Engine de Interplay, desarrollado justo después de Baldur's Gate y antes de que este fuese puesto a la venta. En lugar de utilizar alguno de los mundos típicos de D&D como Forgotten Realms, Greyhawk o Krynn, los diseñadores optaron por utilizar Planescape, más conocido como el "todo-vale", con la intención de crear un RPG atípico. Mi experiencia propia con Planescape fue en una partida en al que mi personaje era una manticora semi-dragón y mi grupo incluía un golem de ruby (cuya única debilidad es el daño sónico) que cargaba a cuestas una capa con un campo de silencio incorporado, haciéndole virtualmente inmortal y fastidiando a todos los lanzadores de conjuros del grupo. Así que sí, Planescape es el escenario perfecto si quieres hacer cosas raras.

Pero Planescape: Torment no es sólo conocido por transcurrir en la ciudad de Sigil, el centro del sistema planar, donde te puedes cruzar todos los días con un Deva (un arcangel... o parecido) o un grupo de demonios de farra. Planescape: Torment destaca sobretodo por su historia. Y lo digo desde ya y sin miramientos: este juego está escrito de forma magistral. Tanto la historia en general como los diálogos. Es una delicia explorar el mundo descubriendo la historia de los personajes más secundarios y descubriendo la peculiaridades de la ciudad y del universo.

El universo es un poco gris...

En Planescape: Torment controlamos a The Nameless One (el sin-nombre) cuando despierta amnésico perdido en la morgue. Nada más despertarnos, nuestro primer acompañante se presenta ante nosotros, una calavera flotante llamada Morte, que intrigado por ver un muerto levantarse decide acompañarnos y servir un poco de guía. Y a partir de ahí, seremos como nuestro personaje. Nos tocará descubrir quién somos, cómo y por qué hemos llegado hasta esa situación y, sobretodo, como es que tenemos la molesta costumbre de volver a levantarnos cada vez que morimos.

Todo eso, mientras recorremos los planos conociendo a sus peculiares gentes. Desde el grupo de no-muertos que quiere convivir de forma pacífica con el resto del universo a un burdel en el que las prostitutas sólo ofrecen alivio emocional pero no carnal. Cada rincón del mundo está repleto de historias y detalles que hacen que queramos perdernos durante horas simplemente explorándolo.

El único problema de todo esto es que el resto de apartados del juego sufren un poco. En concreto, el combate es bastante malo, incluso para los estándares de los juegos del Infinity Engine. Gran parte del problema viene del horrible interfaz, que es lo suficientemente diferente del de Baldur's Gate como para resultar molesto cuando tienes que realizar alguna acción que debería ser simple como por ejemplo buscar trampas. 

Aunque han metido una zona de sólo combate... yay... casi hizo que dejase de jugar... es opcional por cierto...

En el apartado gráfico está a la par de sus hermanos. Fondos digitalizados bastante bonitos, el modelo del personaje tiene mayor detalle que el de Baldur's Gate, los efectos de los hechizos están bastante bien y los mods para que funcione a resoluciones de alta definición funcionan de forma aceptable. El sonido también es bastante decente.

En definitiva, es un juego para todo aquel al que no le importe leer mucho delante de la pantalla (y si leéis este blog, obviamente eso es cierto) y guste de historias y diálogos muy bien escritos, salpicados con alguna que otra escena de combate. Si no, pues tendríais que pasar de él, aunque entonces arderéis en el infierno. O mejor aún, acabaréis de esclavo en alguno de los planos inferiores.

TLDR: Estáis tardando en jugarlo si no lo habéis hecho.

domingo, junio 02, 2013

Mean Streets: La opinión final

Bueno, bueno, bueno... Pues ya acabó nuestra odisea por meternos dentro de los pantalones de nuestro cliente y salvar al mundo de paso. Y ha llegado el momento de ver cómo de entretenido ha sido el camino.

Tu tu tutu tuturin... tutu turin... La tonadilla es superpegadiza...

Empecemos por las cosas buenas. El juego es divertido. No sé si se ha notado en mi relato, pero me lo he pasado bien jugándolo. Tiene un encanto especial que no sabría definir, es casi adorable. La mecánica de juego es muy simple. Ir de aquí para allá, registrar una habitación, interrogar a un sospechoso, llamar a los informadores... Creo que refleja relativamente bien lo que es ser un detective privado, teniendo que seguir pistas que a veces no llevan a nada y saber quién te miente y quién no.

Los gráficos además son bastante decentes. Otros juegos de su año son el Indiana Jones y la Última Cruzada y el Leisure Suit Larry III y este juego tiene gráficos más evolucionados. La digitalización de los personajes también resulta impresionante, así como las voces. La pena es que debido a lo que debían ocupar las voces y los gráficos, el juego apenas sí tiene sonidos y casi mejor ni hablamos de música (la tonadilla de la introducción es la única que se escucha). Aún así, desde un punto de vista tecnológico, es un juego notable.

Los gráficos del Indy no están mal, pero hay qeu reconocer qeu son algo más simples.

Y habiéndonos quitado eso de en medio... vamos a señalar sus faltas. La primera es que tiene un número innecesariamente alto de personajes. En mi agenda de direcciones tengo como 48 y sé que hay códigos de navegación que no apunté. Esto hace además que se pierda el foco de atención de la historia principal, ya que más de la mitad del juego, o todo él según se mire, consiste en ir de un lado para otro buscando las tarjetas y contraseñas. 

Se podría argumentar que la historia es además muy tópica, pero creo que es parte del encanto del juego, ya que no se toma demasiado en serio. La cantidad de chistes incluidos que se meten con el género del cine negro es muy abundante. Por no hablar de los que directamente son gracias incluidas porque sí, como la de que haya dos personajes que beben los vientos por una gorda que se llama Lightbody o que la prostituta local se apellide Lovetoy. 

O este tío. Reconozco que me parto con la expresión que tiene...

He de reconocer que quizá la historia fuera más llevadera si el interfaz fuera mejor. El juego se controla completamente por teclado. De hecho el simulador de vuelo tiene como 20 teclas aunque al final sólo uses el piloto automático. Por cierto, que las secciones de vuelo son muy tediosas ya que no sucede absolutamente nada en ellas, y puede llevar varios minutos ir de un lugar a otro. Me vi un anime de 24 episodios entero mientras jugaba al juego así que... imaginaos. 

El movimiento por las habitaciones no se salva tampoco. El personaje es muy muy lento. Además, tener que acceder a todo por los menús hace que intentar cualquier cosa lleve cierto tiempo. No hay inventario. O bueno, hay un inventario al que se puede acceder desde el speeder, pero que no podemos ver en las habitaciones. Esto significa que los objetos se utilizan de forma automática, pero también significa que si cogemos una caja, y no la hemos abierto antes, no sabemos lo que contenía. De hecho me pasó en la central de Ley&Orden que cogí un abrigo de un armario que contenía la llave de la caja fuerte, pero el juego no me informó de ello y me pasé un buen rato buscando hasta que intenté abrir la caja y descubrí que podía abrirla. Además, la colocación de algunos objetos es peregrina cuanto menos. Llaves dentro de cartones de zumo o de sandwiches, la comida para peces que aparece al mover una lámpara... Por fortuna, de este problema de inventario hay que eliminar el dinero, ya que nunca estuve a punto de quedarme sin dinero, incluso sin tener que recurrir a empeñar objetos en la pantalla de inventario.

Incluso se molestaron en tener un final alternativo para los torpes que no son capaces de meter las contraseñas a tiempo. Ejem...

Por no mencionar las escenas de acción. Las odio. Al principio del juego, cuando vas a visitar al testigo del suicidio de Carl Linsky, aparece la primera. Casi me hizo abandonar el juego. Luego le cogí el truco y las pasaba fácilmente, pero no dejan de resultar tediosas. Por fortuna, al final no hay tantas. Calculo que algo más de diez. Cansan, pero no llegan a ser aborrecibles. Salvo la del final, ya que sólo se puede guardar mientras se está en el speeder

El juego sin duda alguna tiene fallos, pero como ya he dicho, creo que la parte de jugar a ser detective privado merece la pena y el humor y las continuas referencias lo convierten en una buena experiencia. Una pena que las parte que no son aventura gráfica lo estropeen un poco, pero aún así diría que si alguien quiere probarlo, que lo haga. No se va a arrepentir.

TLDR: Aprobado.

miércoles, mayo 29, 2013

¡Estoy harto de estos malditos sicarios en este maldito av... erm... prisión!

Previously on Deimar's: Científicos inocentes. Tarjetas. Contraseñas. Idiotas. Prostifrutas. Una mano al rojo. Al pie al azul. Menuda me han dado. ¿Quién habrá ganado?. And that's what you missed on Deimar's.

Cuando volví a mi speeder recibí un par de mensajes de un "amigo". Básicamente, me invitaban a abandonar el caso. Si lo hubieran hecho hace 200 cadáveres y antes de que encontrase mi nombre en la lista de objetivos de un asesino a sueldo, quizá hubiera considerado hacerles caso. Sin embargo, a estas alturas ya sólo veía las curvas de Sylvia como recompensa a todo este trabajo así que nada me hubiera hecho parar. Quizá un millón de dolares. Sí, definitivamente un millón de dolares. Y que me incluyesen como bono todo lo que me había gastado en investigar. 

Un poco tarde, pero se agradece el detalle...

El caso es que parecía un buen momento para visitar a Frank Schimming y comentarle que sus subalternos estaban tratando de conquistar el mundo. Lola Lovetoy me había avisado de que Frank Schimming era bastante egocéntrico. Pero una cosa es ser egocéntrico y otra ignorar al tío que tiene pruebas de que hay un satélite que ha pagado tu compañía capaz de dominar las mentes de las personas más influyentes del planeta. En fin, si tiene algún beneficio que Ley&Orden se haga con el control mundial es que nos librará de gente como esta. O no, y su futuro distópico sería aún peor de lo que nadie podía imaginar.

Idiota: 1. Que padece de idiocia. 2. Engreido sin fundamento para ello. 3. Frank Schimming

Llamé a Lee para averiguar la dirección de Harry Rice, el tipo de la lista de objetivos de Slade al que no conocía. Por 500$ la tuve en un tiempo razonable y me puse en camino de inmediato. Al llegar allí encontré la casa completamente vacía. Parece que el señor Rice la vió venir y decidió poner tierra de por medio. Un gesto un tanto fútil si tenemos en cuenta el alcance del poder de Overlord. 

 Circulen. Circulen. Nada que ver... 

Antes de ir a casa de Robert Knott, el líder de Ley&Orden, decidí volver a la casa de la playa de Ron Morgan para ver si se me había escapado algo sobre cómo conseguir la tarjeta que se encontraba en su acuario con pirañas. Y sí, se me había pasado algo por alto, sí. Cometí el error de no mover las lamparas y encontrar el escondite de la comida de pirañas. Porque para Morgan era más importante esconder la comida de las pirañas que el botón que anula la alarma antirrobos que estaba en la mesa del comedor a la vista de todo el mundo. Y ya que tenía la tarjeta roja en mi poder, aproveché para echarle un ojo al terminal Nexus. Al parecer, un viejo había contratado a Morgan por ser el autor de "Como ligar con jovencitas si eres un viejales". Me imaginaba que cierto viejo aficionado al ajedrez no había tenido mucho éxito con el contenido del libro y por eso había actualizado su arsenal con técnicas de control mental. Pues ya podía haber recurrido a unas Ruffies como todo el mund... erm... haberse descargado porno al fax...

He de decir que sin duda alguna Ron Morgan era el que menos debía sospechar que iba a contribuir al fin del mundo...

Sin nada más que hacer, puse rumbo a la casa de Robert Knott. El líder de Ley&Order. El malnacido detrás de todo esto. ¿El clon malvado de Bono?. La casa de Knott estaba moderadamente bien protegida, aunque no me costó demasiado entrar y tener una charla amigable con él. Me contó que Slade era su brazo ejecutor  (gracias capitán obvio) y que Overlord era un plan para controlar el mundo pero que no sería él quién lo dirigiese. Y cuando le pregunté por Tom Griffith, el CEO de MTC, me respondió esto:


Antes de morir, Knott me había contado dónde estaba la misteriosa central de Ley&Orden, así que salté al speeder y puse rumbo allí. Durante el camino, un fax de un anónimo me avisó de dónde podría encontrar a Slade. Era una trampa obvia, que probablemente hubiera funcionado con los científicos de Overlord, y ahora mismo no tenía tiempo para trampas, así que decidí ignorarlo.

Llegué al edificio que hacía las veces de base de operaciones para Ley&Orden. Tras obligarles a renovar a todo el personal de seguridad, la alarma contra robos me dejó encerrado en la oficina. Pero tenía tiempo más que suficiente para encontrar el botón para apagarla y registrar la habitación. Encontré las actas de la última reunión de las cabezas pensantes de la organización en las que se hablaba de Robert Knott, Stanford Demille, Melba Wiedbush y Bazil Mallory. Tras buscar un poco más encontré la caja fuerte con la tarjeta gris de Larry Hammond. Y con esto se acabó mi odisea de buscar tarjetas y contraseñas. Ahora sólo quedaba encontrar la base secreta de Ley&Orden.

La calavera del suelo le da cierto toque clásico...

Como no encontré nada de utilidad más, decidí dejarme caer por la fiesta sorpresa que Slade me había preparado. Tan emocionado estaba que no pude ni dar un discurso de agradecimiento. Así que tuve que dejar que mis balas hablasen por mí. Lo malo es que se extralimitaron un poco, y cuando me quise dar cuenta había metido seis en el cuerpo de Slade. El pobre murió mucho antes de poder contarme nada útil.

Muere sí, pero al menos muere feliz haciendo lo que más amaba. Fumar camels...

Llamé a Vanessa para que averiguase la dirección de la cúpula de Ley&Orden. Me dió la dirección de Demille y Wiedbush, lo cual significaba sin duda que era Mallory el que tenía la información. Y efectivamente, tras dos visitas infructuosas, tuve que pagar 500$ a Lee para que me dijese que Sonny Fletcher me podía dar la dirección de Mallory. Este a su vez, decidió también ignorar que si no paraba el proyecto ibamos a morir todos y me sacó 700$ por la dirección del jefe de seguridad de Ley&Orden. Total, que para cuando llegué a ver a Mallory, tenía tanta rabia acumulada tras calcular cuanto iba a cobrar por este trabajo tras pagar a todo el mundo que le saqué la dirección del sitio sólo con mirarle.

¿Cómo consigue nadie montar nada secreto en Alcatraz? Debería ser el lugar más vigilado del planeta con tanto idiota intentando hacer algo allí...

Alcatraz. Tenía que haberlo sabido. Si algo malo sucede en la bahía, sucede en Alcatraz. Aterricé el speeder en el patio de recreo y me adentré en la vieja prisión. Un golpe en la nuca me dejó inconsciente. Al despertar, estaba en la antigua habitación de las calderas de la prisión. J. Saint Gideon, sorpresa sorpresa, estaba delante de mí. El viejo empezó a fanfarronear sobre cómo me había utilizado para recuperar las tarjetas. Lo cual me indicó que chocheaba más de lo que yo pensaba, ya que lo lógico hubiera sido dejar que siguieran perdidas en vez de hacer que alguien las juntase y llevase al único lugar donde podían hacer algo para frustrar sus planes malignos. ¿Pero qué sé yo de planes malignos?

Y después de esto se fue diciendo: MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAAH

El caso es que el viejo me dijo que estaba a punto de terminar el proyecto en breves instantes y que iba a dejarme con vida por si le podía resultar útil. Me dejaron sólo en la habitación. Y el resto... Bueno, el resto es historia...

Una historia que tengo grabada en vídeo y que no me voy a molestar en narrar. MUHAHAHAHAHAHAHAha. Por cierto, está fue sin duda la peor fase arcade que he jugado en este juego, porque el resto las pasé sin recibir daño.

¿To be continued?

domingo, mayo 26, 2013

Murder he wrote

Previously on Deimar's: Pues a ver, lo de siempre. Si es que este juego no avanza demasiado la trama salvo coger tarjetas y contraseñas nuevas. Y volar. Mucho tiempo volando. Haciendo nada. And that's what you missed on Deimar's.

La visita al vicepresidente de la compañía Transamericana de seguros fue corta y poco excitante. Peter Dull me informó de que Clark tenía un laboratorio en mitad del desierto, Death Valley, porque la recepción allí era mejor. Al parecer era alguna clase de especialista en satélites. También mencionó algo sobre la poliza de Linksy y de que Sylvia andaba cabreada. Pero mi mejor cualidad como detective es saber decirle a la gente que se meta el zapato en la boca cuando no me interesa lo que dice, así que salí de allí corriendo al laboratorio.

Pero en su vida secreta como el Comisario Gordon de Gotham, no es nada aburrido...

Por desgracia no fue lo suficientemente rápido y el valle hizo honor a su nombre. Al entrar al laboratorio lo encontré todo revuelto y con un cadáver en mitad de la habitación. No debía haber pasado mucho tiempo desde que los matones de Ley&Orden  habían cometido el asesinato. Si además se habían ido ya y no me habían estado esperando, es que habían encontrado lo que buscaban. Aún así rebusqué un poco por si se habían olvidado algo, empezando por el cadáver. 

El pobre Clark todavía llevaba su cartera, así que no había error sobre su identidad. Había muerto de muerte natural. Es natural que si te ponen un cordel alrededor del cuello y aprietan, te mueras. Parecía obra de un profesional. Del mismo que había liquidado a Davis sin duda, ya que las colillas que había en el suelo eran las mismas. Pero había cometido un error. Había dejado junto a las colillas una caja de cerillas del Big Surf Hotel. Satisfecho, seguí investigando, pero lo único que encontré fueron los planes para un satélite de alta frecuencia y unos guantes de piel.

Es un sitio curioso para echarse la siesta...

Con suerte, todavía podría haber cogido al asesino en su hotel. Pero ni la suerte ni la fuerza estuvieron conmigo aquel día. Cuando llegué, el conserje me permitió amablemente comprobar la lista de huéspedes. Enseguida me llamó la atención el habitante de la habitación 305, Big Jim Slade, el matón de Ley&Orden que trabajaba para MTC. El conserje me informó de que justo acaba de dejar la habitación, pero que todavía no la habían limpiado. Subí corriendo y confirmé mis sospechas sobre las colillas de cigarro, sin embargo no había ninguna prueba sobre el paradero de Slade. Pero sí sobre su siguiente víctima. Una nota de un tal R.K., Rober Knott (el líder de Ley&Orden) probablemente, le pedía eliminar a una tal Lola Lovetoy a petición de la gente de MTC.

No  hay nada que odie más que un racista hipócrita...

Localizar a la señorita Lovetoy no me llevó demasiado tiempo. La encontré en un garito de los bajos fondos. Al parecer, y haciendo honor a su nombre, había sido contratada por Tom Griffith, el CEO de MTC, para que "distrajese" a Frank Schimming, CEO de Gideon, y dejase de hacer preguntas sobre Overlord. Sin embargo, Lovetoy se acabó cansando porque Schimming era peor que un dolor de muelas y decidió dejarlo, lo que sin duda había propiciado que acabase en la lista de Slade. Me dió la dirección del apartamento en el que ella y Schimming se habían "distraido" mutuamente.

En el futuro cuesta mucho diferenciar una mujer de afecto negociable de una normal. Para ayudar, las cambian el nombre a algo obvio...

Al llegar al apartamento descubrí con sorpresa que alguien parecía estar viviendo en él. Una maleta cerca de la puerta me informó de que aquella era la vivienda actual de Big Jim Slade. Siendo así, no me sentí nada culpable por hurgar entre sus cosas. Y qué cosas. Slade era aún más depravado de lo que aparentaba. Entre la muñeca hinchable, el libro sobre como ligar con jovencitas y el reproductor holográfico en el que pude ver por fin a las buenorras de Marte (por razones puramente investigadoras), tenía muy claro qué hacía Slade en sus ratos libres. Lo que he hizo ponerme los guantes para registrar la habitación.

Sí, la protección de los guantes. Póntelo, pónselo...

Encontré una lista de sus objetivos: Harry Rice, Lola Lovetoy, Sonny Fletcher y... ups... Tex Murphy. Al menos ya sabía que estaba haciendo bien mi trabajo... Eso sí, la nota venía firmada por el mismísimo Robert Knott. Y con su dirección. Alguien iba a recibir mi visita en breve. También encontré la llave de una consigna de una estación de autobús. Desde que salió la normativa que obligaba a poner la dirección de la taquilla en la llave estás cosas eran menos emocionantes. También le cogí prestados 5000$ antes de salir hacia la estación. Por las molestias ocasionadas.

Y en la estación finalmente conseguí mi premio. La tarjeta negra y su contraseña: ROOK. Volví al laboratorio de Clark para ver qué contenía su terminal:

¡Oh, Dios mío! ¡Mi invento que sólo podría ser usado para fines malvados va a ser usado para fines malvados! ¡Oh, la ironía!

 Aprovechando el impetu, volví al laboratorio de Cal Davis y conseguí la caja que guardaba el gorila gracias al palo que había conseguido en el laboratorio de Greg Call. Contenía la tarjeta naranja, que inmediatamente introduje en su terminal:

Otro sorprendido... son unos linces estos científicos...

También volví al laboratorio de Call, y, al apartar la hiedra venenosa de la estalagmita gracias a los guantes, conseguí la tarjeta morada. Iba a utilizarla de inmediato en su terminal, pero me di cuenta de que no sabía su contraseña. Pero como sabía las otras siete y tenía la lista que había recopilado Fletcher para Linsky, no me costó nada adivinarla:

No estoy muy seguro de si cogieron a los más brillantes de cada campo o sólo a los más ilusos...

6 tarjetas, 8 contraseñas. Ya quedaba muy poco...

To be continued...

miércoles, mayo 22, 2013

Danger!! Danger!! Warning!!

Previously on Deimar's: Control mental. Proyectos secretos. Organizaciones fascistas. Asesinatos. Tarjetas. Contraseñas. Más asesinatos. Más tarjetas. Más contraseñas. Mucho speeder. And that's what you missed on Deimar's...

El siguiente científico de mi lista era Greg Call, el que se había suicidado pegándose un tiro. Cuando llegué a su apartamento me encontré con un comité de bienvenida lleno de amor y cariño. Un comité como sólo los de Ley & Orden pueden preparar. Tras despacharlos rápidamente, me dediqué a registrar el apartamento con la esperanza de encontrar algo que se les hubiese escapado a los matones y a la policía... y efectivamente, lo hubo. Da gusto ver cómo siempre se puede contar con la inutilidad del resto de mundo. Una constante en el universo. El caso es que encontré un mapa escondido detrás de un armario ropero. En el mapa había señalado un lugar en las montañas Shasta y un código de navegación.

El juego es superinteractivo a veces...

Decidí salir de allí pitando e ir directamente a la nueva localización. Me costó un poco, pero conseguí encontrar un claro entre los árboles donde dejar el coche. Tras explorar la zona, encontré la entrada a una cueva en la montaña, y al fondo de la cueva el laboratorio secreto de Call. Al parecer era físico nuclear, ya que tenía un pequeño reactor y varias vitrinas con elementos radiactivos con aparatos para manipularlos. Quizá era buena idea no tocar nada. 

Explorando un poco encontré una bolsa llena de diamantes y otro mapa de california con la localización de la mina del holandés errante que me guardé para ... erm... futuras referencias... y no para ir a saquearla. No, para nada. También encontré un palo de 10 pies que me metí en mi speeder. Nunca sabes cuando vas a necesitar un palo tan largo. En la habitación había una estalagmita rodeada de hiedra venenosa que parecía tener una especie de cavidad dentro, pero no pude comprobarlo debido a que no llevaba protección para apartar la hiedra. 

Por un minipunto, a ver quién dice de qué es referencia ese robot.

Seguí con mi exploración y accidentalmente liberé agentes radiactivos. La puerta de emergencia se cerró y empecé a notar que perdía la visión. Las piernas me temblaban y me apoyé en una estalagmita cercana que se abrió para mostrarme el botón que abría la puerta de emergencia. Por un momento pensé que no vería mi cheque por el trabajo...

Paseé un poco por el bosque hasta recobrar el aliento. Un susto así bien merecía una visita a la mina del holandés a ver qué encontraba. Y la respuesta es nada. Por lo visto los diamantes de la bolsa era todo lo que quedaba del tesoro de la mina.

Siga jugando...

Desalentado, decidí ir a ver al amigo Ron Meat para preguntarle por Big Jim Slade como me había recomendado Lee. Tras la habitual paliza, Ron acabó mencionando que Slade había estado por allí soltando dinero a espuertas y diciendo que había estado muy ocupado. Siendo un asesino a sueldo, eso sólo podía significar que tenía a un más que posible candidato a ser el culpable del rastro de suicidios que había estado siguiendo. Eso sí, Ron también mencionó que no tenía ni idea de su paradero actual, pero que me mantendría informado. Gracias Lee, ha sido dinero muy bien invertido...

Tu información es igual de útil que la de Lee, pero al menos tú me sales gratis...

Me acerqué a Beverly Hills a visitar a J. Saint Gideon, el fundador de Gideon Enterprises. El señor Gideon se había retirado hace unos años a su mansión y no salía mucho de ahí. Pero estuvo encantado de recibirme cuando le hablé de Linsky y mi caso, aunque no se molestó en levantar la mirada de su tablero de ajedrez mientras hablaba conmigo. Tampoco es que tuviera mucho que contar. Sólo mencionó que también había fundado MTC para dar cursos de liderazgo a los ejecutivos de Gideon Enterprises y que le parecía raro que Frank Schimming, el actual presidente de Gideon, no la hubiera cerrado. De hecho, el viejo no tuvo ninguna palabra bonita para Schimming, ya que le había obligado a retirarse, quitándole de paso el control de la empresa.

¿Señor? ¿Por qué ha empezado a acariciar a su gato mientras decía eso?

Agotadas mis pistas, decidí volver a dejarme atracar por Lee para averiguar dónde estaba Bosworth Clark, otro de los empleados de MTC de la lista. Por el módico precio de 900$. Y para decirme que se había hecho un seguro de vida con Peter Dull, el mismo agente que figuraba en la poliza de Linsky. El mundo es un pañuelo y esta ladrona me está dejando en la parte de los mocos.

To be continued...

domingo, mayo 19, 2013

Tarjetas y contraseñas

Previously on Deimar's: Control mental. Suicidios inducidos. Tarjetas y contraseñas. Fascistas. Mutantes. Contables psicópatas. Empleados enfurecidos. And that's what you missed on Deimar's.

Llame a Lee para pedir información de un par de nombres para poder seguir más pistas. No le suelo pedir todos a la vez ya que así la impresión de la factura es menor. Especialmente en casos como este, ya que me cobró 2800$ por información sobre Sam Jones, Greg Call, John Klaus, Big Jim Slade y, ya que parecía que quizá quisiera saber qué demonios estaba pasando en su compañía, J. Saint Gideon, el fundador retirado de Gideon Enterprises. No hubiera dolido tanto si no hubiese sido porque en vez de darme las direcciones me dijo que preguntase al teniente Clements por Call y Slade, a Delores Lightbody por John Klaus, y a este último por Sam Jones. Una de cinco... ¿por qué narices sigo pagando a esta tipa?

¿Y por qué no le pago a Steve Clements en vez de a ti entonces?

Me dirigí de nuevo al precinto policial a ver a Clements. Al parecer había conseguido levantar suficiente polvareda con mi investigación ya que lo primero que me dijo Clements es que el jefe les había prohibido hablar conmigo. Por fortuna, al parecer no le caigo tan mal al detective, así que consintió contestar mis preguntas. Al parecer el profesor Call se había suicidado con un revolver en su apartamento. Lo sospechoso, aparte de la larga lista de suicidios relacionados con MTC, es que cuando llegó la policía había unos cuantos matones de Ley & Orden fisgoneando por el apartamento. Slade al parecer era un asesino a sueldo, aunque nunca habían conseguido relacionarle con ninguno de sus cadáveres. Al parecer Ron Meat podría saber algo de él. Ese ojo ve más que el resto del mundo con dos. También me confirmó que Klaus y Linsky solían trabajar juntos, aunque Klaus dejó de hablar con Linsky cuando este último le robó a su chica, la señorita Lightbody... a la que más tarde dejó por su ayudante. Las vueltas que da la vida.

Tampoco me dejaron ir a mi baile de graduación, no te creas. Creo que nunca he sido muy popular...

Me despedí de Clements promentiéndole mantenerle informado. Había sido de mucha utilidad, o al menos de mucha más utilidad que Lee y más barato. Decidí que ya iba siendo hora de visitar a la "viuda" de Linksy, la señorita Lightbody. La dama vivía en la zona noble de la bahía. En un barrio repleto de casas victorianas donde residen los abogados y cirujanos plásticos de la ciudad. Un nido de ratas vaya. Llamé a la puerta y al rato me abrieron. La figura no me dejaba ver el interior de la casa ya que ocupaba todo el dintel de la puerta. Literalmente. La señorita Lightbody era la musa perfecta para todos los chistes sobre madres gordas que se han inventado nunca. 

Lightbody, ¿eh? Ya veo lo que han hecho ahí...

Charlé brevemente con ella sobre Linsky sin llegar a nada claro. Aburrido de su cháchara sobre lo mucho que le amaba y demás, la corte para que me hablase de Klaus. Al parecer, tenía un escondite en Reno, Nevada, al que solía ir cuando estaba en problemas. Tomé la dirección e intenté salir corriendo lo más rápido posible antes de que Delores cayese sobre mí cual avalancha. Aunque antes de irme, le pregunté por Sylvia (cualquier información que me ayude a liga... a comprender mejor a mi cliente sería de gran ayuda). En opinión de Delores, era una chica majísima, pero andaba muy cabreada últimamente ya que el seguro no quería pagar la póliza de su padre debido a que era un suicidio. Normal que me hubiese contratado pues, aunque eso le quitaba algo de peso a la actuación sentimentaloide que me dedicó en la oficina...

Llegué a la zona de oficinas donde Klaus tenía su escondite en Reno. Tras comentarle lo sucedido hasta ahora, estuvo encantado de ayudarme. Me dio su tarjeta verde y su contraseña, PAWN. También em comentó que, al igual que el resto de científicos, en cuanto empezó a sospechar que Overlord no era lo que le habían dicho y a hacer preguntas, empezó a recibir amenazas y fue cuando decidió esconderse. También me dio la dirección del laboratorio de Sam Jones, que al parecer era un científico brillante pero completamente obsesionado con los ideales fascistas de Ley & Orden. Klaus había resultado ser bastante buen tipo, si no contamos su interés obsesivo con Delores Lightbody...

Y provocar un terremoto...

Llegué al trabajo de Jones y me encontré un comité de bienvenida formado por unos cuantos matones de Ley & Orden. A estas alturas, tenía bastante claro que la organización sabía bastante del proyecto, así que no tuve problemas en darles su ración de plomo y entrar amenazando al laboratorio. Jones, pese a sus convicciones, empezó a hablar en cuanto le puse la pistola en la boca. Me dió su tarjeta amarilla y su contraseña, QUEEN. Jones parecía saber exactamente el objetivo del proyecto Overlord, pero estaba tan convencido de que Robert Knott, el líder de Ley & Orden, debía convertirse en líder mundial que no le importaba en absoluto. Al preguntarle por Frank Schimming, el actual CEO de Gideon Enterprises, me comentó que le quedaba poco tiempo al mando. Parecía que Schimming no debía tener mucha idea de lo que se desarrollaba en MTC...

Hasta que saque a paseo mi tarjeta de presentación. Así es como llamo a mi pistola.

Ya iba quedando menos. Teniendo en mi poder 3 tarjetas, y sabiendo donde encontrar dos más, y cinco contraseñas, estaba a un paso de poder detener este loco plan de dominación mundial en el que me había visto envuelto. Aunque todavía quedaba la parte más peligrosa.

To be continued...






miércoles, mayo 15, 2013

¡¡Pirañas!! ¡¡En 3D!!

Previosly on Deimar's: Un ingeniero con dos caras. Proyectos secretos. Control mental. Satélites. Arquitecturas software de hace 20 años que se aplicarán en 20 años. Un contable psicópata. No, más psicópata que de costumbre. And that's what you missed on Deimar's.

Con la lista de nombres y direcciones en mi poder, tenía una ardua tarea por delante. El primer orden del día era averiguar la dirección de toda la gente de la que no la tenía. Vanessa no pudo ayudarme. Eso me llevó a pensar que los científicos que me faltaban eran probablemente esos mismos que no tenían dirección y que el resto no eran más que pistas falsas. Y efectivamente, tras visitar unos cuantos, ninguno aportó nada útil... Hasta que fui a ver a Tom Griffith, el presidente de MTC Corp.

Pijo, pijo. Pero creo que todavía le corta el pelo su madre a tazón...

Griffith era el típico niño rico. Tanta gomina en el pelo que podría hacer rebotar un yunque. Un traje caro, hecho a medida. Una actitud acorde. El tipo incluso se vanaglorió hablando de Overlord delante de mí, porque el proyecto ya estaba casi operacional. Aunque él me dijo que era un sistema de vigilancia, no un sistema de control mental, por lo que tuve mis dudas sobre su implicación. Preguntándole sobre sus empleados me comentó bastantes cosas sobre ellos. Greg Call y Sam Jones eran aparentemente científicos, así que los podía incluir en la lista de Overlord de forma casi segura. Della Lang parecía tener una relación con Ron Morgan. Big Jim Slade era un miembro de Ley & Orden... ¿por qué iba a tener MTC contratado a un miembro de Ley & Orden al mismo tiempo que contrataban a un mutante para que les diseñase el sistema informático? Me apunté el nombre porque de momento era la única pista que tenía para recuperar la tarjeta de Hammond...

Mi siguiente parada fue en casa de la señorita Lang. Al parecer, no era más que una secretaria que hacía de enlace entre MTC y Gideon, y Griffith no la dejaba mirar demasiado lo que se hacía en MTC. Sin embargo, al preguntarle por Morgan me dió la dirección de su cabaña cerca de Yosemite y el encargo de decirle que había encontrado sus... ejem... esposas... Dudaba mucho que ninguno de los dos fuera un madero de paisano...

Dicen que las fotos son gente del estudio... Apuesto a que esta chica era muy popular...

La cabaña de Morgan se encontraba en un lugar bastante aislado en mitad del bosque. No había nadie en casa, así que tuve que invitarme a entrar y echar un vistazo. La casa me hacía pensar una y otra vez en Della Lang. Quiero decir, es difícil no pensar en ella cuando lees sus faxes pasionales a Morgan, encuentras su lencería o fotos comprometidas de los dos. Por lo demás no había rastro del terminal Nexus que esperaba encontrar. Rebuscando entre los cajones encontré una nota de un transportista que informaba a Morgan de que habían llevado los ordenadores a su casa de la playa. Encontrar la dirección no fue demasiado difícil, ya que junto con las fotos de Della estaba la hipoteca de dicho edificio. Que estaban dentro de la caja fuerte. Me había auto-invitado a alguna otra cosa aparte de a entrar.

Meh... siempre me gustó más la del calvo...

Fui a la casa de la playa de Morgan. Aparte de una fiera en la cama, el tipo parecía ser bastante solvente. La casa no estaba nada mal. Con sistema antirrobos de último modelo incluido. Una lástima que hubiesen contratado a Hammond o a alguien de igual talento para diseñarlo, ya que sólo a un idiota se le ocurriría dejar el interruptor que corta la alarma en el panel de control de la mesa principal. A la vista de todos.

Con la tranquilidad de saber que ningún polizonte se iba a presentar a rememorar las mejores escenas de Morgan y Lang conmigo, me dispuse a registrar la habitación. Aparte de más mensajes de Della Lang en el contestador, me da que es demasiado posesiva, lo más interesante que encontré fue una cinta de "Las mejores buenorras de las playas de Marte" que adquirí para mi colección personal. Iba a quedar de miedo entre "La guarra de las galaxias" y "Malcolm XXX". Bueno, y también encontré el terminal Nexus de Morgan, su contraseña, STALEMATE, y la tarjeta... En el fondo de un acuario. Con pirañas. Un par de intentos de cogerla me hicieron replantearme mi estrategia y dejar la tarjeta ahí de momento mientras seguía registrando la habitación.

Morgan es claramente familiar de algún concejal o si no no me explico cómo demonios tiene una casa que si estuviera mas cerca del mar habría que coger un barco para ir...

Tanta acción me había dado un poco de sed, así que me bebí un zumo que encontré en la nevera de Morgan, con tan buena suerte que encontré una llave escondida dentro que me permitió abrir la caja fuerte de Morgan que contenía un reloj sumergible. Lamentablemente no me ayudó con mi problema. Derrotado, volví al speeder.

Ya iba siendo hora de llamar a Lee a que me pegase un sablazo por la dirección de los que me faltaba por identificar...

To be continued...

domingo, mayo 12, 2013

Exposition, exposition...

Previously on Deimar's: Asesinatos. Control mental. Periodistas sobonas. Científicos. Experimentos británicos. Mutantes. And that's what you missed on Deimar's.

¡Cómo no! El bueno de Ron, como la mitad de la población de esta ciudad (¿dónde quedaron los buenos samaritanos?) no tenía ni la más mínima intención de ayudarme sin que le presentase al presidente Washington. Por desgracia para él, tengo poco trato con dicho presidente, pero mucha intimidad con mi mano derecha. Tras recordarle amablemente que su aspecto ciclópeo no casaba con su fuerza física, me contó sin muchos problemas donde podía encontrar a Larry Hammond.

 Ron, mi puño. Mi puño, Ron.

Hammond vivía en la parte más profunda de Freak Town, así que esperaba a alguien del aspecto de Ron. Sin embargo, la capacidad de Freak Town de sorprenderme no paraba de crecer, especialmente cuando Larry apareció acompañado de su hermano Darrell.

Casi casi como el dúo sacapuntas...

Larry y Darrell eran buena gente y estaban encantados de soltar prenda sobre el proyecto Overlord con la esperanza de que alguien le parase los pies a MTC. Overlord era la continuación de aquel proyecto que Wanda había descubierto pero actualizado con tecnología actual y centrado exclusivamente en la capacidad de controlar las acciones de cualquiera que tenga un microchip instalado. A través de un satélite. Larry era el diseñador del sistema informático de Overlord, llamado Nexus. Un sistema distribuido formado por un servidor central y ocho terminales. Cuando Larry se dió cuenta del objetivo real del proyecto, metió un sistema de autodestrucción basado en 8 tarjetas y 8 contraseñas, las que MTC había distribuido a los científicos del proyecto para que pudieran acceder a Nexus. Introducir las tarjetas y contraseñas en el servidor central activaría la secuencia de autodestrucción tanto del servidor como del satélite. 

Siempre tiene que haber algún héroe que no tema por su vida en toda historia digna de contarse. No entendía muy bien cómo me había tocado a mí ese papel, pero viendo que si alguien no hacía algo, MTC iba a poner un chip en toda persona que no opinase como ellos, no iba a tener más remedio que actuar. Por desgracia, Larry no sabía dónde encontrar ese servidor central. Y tampoco tenía su tarjeta gris, ya que unos matones pertenecientes a la organización Ley & Orden habían asaltado hace poco Freak Town y se la habían robado. Tampoco sabía qué otros científicos trabajaban en el proyecto salvo su colega Cal Davis. Sin embargo me dió los nombres de tres tipos de contabilidad de la compañía padre de MTC, Gideon Enterprises, que probablemente sabrían quienes estaban contratados. También su contraseña, KING. Me ahorré los comentarios sobre la fortaleza de las mismas y sobre que el ingeniero de sistemas hubiera acabado con esa contraseña.

Llamé a Vanessa para obtener la dirección de los contables. Me proporcionó la de dos de ellos, así con mi suerte seguro que sería el que no sabía dónde localizar el que podría ayudarme. Aún así decidí visitarles y comprobar que, en efecto, no tenían ningún tipo de información que facilitarme. Aproveché el camino para preguntar a Vanessa por Ley & Orden. Por lo visto, esta gente era una organización cuasi-fascista con aspiraciones de llegar al gobierno. Una organización muy misteriosa ya que nadie parece saber dónde tienen su central ni donde encontrar a su lider, Robert Knott. 700$ a Lee me proporcionaron una cita con el señor Arnold Dweeb, el último de los contables de Gideon.

Me gusta el sistema político americano. Puedes presentarte a las elecciones sin que nadie sepa absolutamente nada de ti. Y no lo digo como si tuviera algo que ocultar y tal... 

El hombrecillo debía tener miedo de algo. Visto lo visto, era hasta comprensible. Me citó en el estadio de fútbol americano local, que se encontraba vacío por estar fuera de temporada. Cuando llegué me encontré a alguien que no parecía haber sacado nunca la cara de entre los libros. Salvo para comprar la pistola con la que me estaba apuntando. Conseguí calmarle un poco y evitar que me llenase de plomo. Dweeb no estaba interesado en nada que no fuera concluir nuestra transacción, así que le pagué 3000$ y él me proporcionó la lista de empleados de MTC. 14 personas, contando a Hammond, Linsky y Davis. También estaban en la lista Tom Griffith, el presidente de la compañía, Sandra Larsen, la "ayudante" de Linsky, y John Klaus, cuyo nombre reconocí de la lista que Sonny Fletcher le había proporcionado a Linsky. Parecía que todavía me quedaba mucho camino por andar...

Y el me contesta sacándome una pistola... La venganza de los nerds...

To be continued...

miércoles, mayo 08, 2013

¿Qué somos? ¡¡Mutantes!! ¿Qué queremos? ¡Un cirujano plástico!

Previously on Deimar's: Dos muertos. Un gori... orangután. Un pastel de 4000$. La competencia. And that's what you missed on Deimar's.

Habiendo agotado las pistas sobre la muerte de Cal Davis, decidí intentar averiguar quienes eran los otros 6 científicos del proyecto Overlord. Fletcher le había enviado a Linsky una lista con los nombres de David Pope, Maurice Gribble y John Klaus. Vanessa me dió la dirección de los dos primeros, así que decidí hacerles una visita. Infructuosas ambas, porque Gribble es un anciano que lleva años retirado y Pope... bueno... Pope hace ALGO con escarabajos...

Suena al sueño de cualquier inspector de sanidad...

Empezaba a agotar mis pistas gratuitas. Todavía me quedaba por hablar con la prometida de Linsky, Delores Lightbody, y su amante, Sandra Larsen. Sospechaba que ninguna de las dos podría aportar nada útil, pero aún así me decidí visitar a esta última. Menos mal que lo hice. No porque Sandra fuese la ayudante de Linsky en MTC Corp, la empresa que aparentemente les pagaba a él y a Davis por el proyecto Overlord, sino porque Linsky parecía tener una suerte increíble .. al menos con las mujeres de las que se había rodeado.

¿Quieres que te enseñe mi... licencia, guapa? 

 ¡Vale! ¡Vale! ¡Ya veo que no!

Sin embargo, y a pesar de ser su ayudante, Sandra sabía más bien poco. Supongo que no la contrató por su cerebro. Yo tampoco lo habría hecho. Agotadas las pruebas, no me quedó otro remedio que recurrir a Lee. Lee es... ¿cómo describirla? Una sanguijuela. Pero una sanguijuela que sería capaz de encontrar al Yeti si alguien le pagase lo suficiente. Llevaba años recurriendo a su información para resolver casos, y esperaba que no me dejase tirado esta vez. 

Cámara de medio megapixel por lo menos...

No lo hizo, pero me dejó tiritando al sacarme 1000$ por la dirección de Sonny Fletcher. Al parecer el detective había seguido su propio consejo y había intentado desaparecer escondiéndose en un hotel de mala muerte que alguien había reconvertido en apartamentos de calidad aún peor. Fletcher parecía un futuro alternativo de Nixon en el que se hubiera hecho boxeador. El viejo tenía la cara completamente machacada de todas las peleas en las que debía haberse metido. Viéndole uno pensaría que debiera ser fácil sacarle información, pero su gancho de derecha me demostró mi equivocación. Recurrí al plan B, soltar pasta hasta que largase lo que necesitaba.

Si se habían quedado sin gente que posase para las fotos podían haber cogido a algún mindundi en vez de ponerse una máscara de Halloween...

Tras soltar 300 dolares por información sobre Overlord y 500 para que me hablase de Linsky, acabé sacando varias cosas. La primera que no había descubierto absolutamente nada sobre Overlord ya que en cuanto empezó a investigar MTC Corp recibió una cordial invitación para que dejara de hacerlo. La segunda era más golosa sin embargo. Por lo visto había encontrado a una tal Wanda Peck, periodista del Chronicle, que había estado husmeando también sobre Overlord.

Una rápida llamad a Vanessa me dió la dirección de la redacción del periódico. La periodista se mostró extremadamente cooperativa. Supongo que no debía haber muchos hombres que hablasen con ella. Había estado investigando el proyecto a petición de un tal Larry Hammond. Overlord había sido un proyecto iniciado hace 50 años por el gobierno británico para aumentar la capacidad mental de los seres humanos conectándoles a una máquina. Tuvieron un éxito parcial, ya que aunque consiguieron aumentar considerablemente el intelecto de los sujetos de prueba, también les hizo extremadamente sugestionables. Hasta el punto de seguir ordenes sin pensar. El proyecto rápidamente se radicalizó, como suele suceder cuando le das poder a alguien, y los científicos acabaron o bien locos, o bien muertos.

Bueno... Lo típico en los laboratorios de investigación. Les quitas la subvención y todos a llorar...

Parecía que el tal Larry Hammond podía ser mi siguiente pista, así que le pregunte a Wanda por él. Al parecer, Hammond era un ingeniero software brillante que había estado trabajando para MTC Corp, pero ahora estaba escondido y era difícil de encontrar. Me dió el contacto de un tal Ron Meat que podría saber donde encontarle, aunque me avisó de que era un tipo escurridizo. Nada que mi sanguijuela favorita no pudiera encontrar por el módico precio de 800$.

Lee me consiguió una cita con Meat cerca de Freak Town. No me gusta ir a Freak Town. Si la ciudad es un infierno, Freak Town es como el noveno círculo. El sitio que Dios usó de cagadero. Cuando la última gran guerra estalló, fue ahí donde llevaron a todos los afectados por la radiación nuclear. Al principio para poder tratarlos mejor, aunque se convirtió rápidamente en un sitio donde tener las rarezas lejos de los humanos normales. Los afectados no sólo habían sufrido las quemaduras de la radiación, sino que les había cambiado a nivel genético. Y ahora incluso sus descendientes habían heredado las deformidades. Habiendo quedado aquí, podía olerme qué clase de gente era Ron Meat. Y no estaba equivocado...

Erm... Oooooo keiiiiiiiiiiii...

To be continued...