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domingo, septiembre 25, 2011

Preparativos

Es curioso. Las últimas semanas previas a mi vuelta las he dedicado a atar cabos sueltos. En general el esfuerzo no ha sido demasiado elevado. Simplemente dedicar un par de horas a mirar alguna cosilla por internet, visitar oficionas, hacer llamadas o escribir mails. Y me gustaría decir que todo salió a pedir de boca... pero no es así.

Primero tocó avisar a mi compañía telefónica de que ya no iba a necesitarles más. En este sentido, sólo puedo decir que fueron altamente eficientes. Una llamada bastó para que me dieran de baja... y me dijeran que tenía que enviarles mi router de vuelta so pena de 20 libras. No, en serio. Al menos me enviaron una bolsa prefranqueada para que sólo tuviera que llevarla a la oficina de correos. Lástima que sólo haya una en Bristol y pille a 50 minutos de mi casa. Pero bueno, un país extranjero, habrá que acatar sus costumbres. 

Depicted here: Sus costumbres

La compañía del agua a la que llamé el mismo día fueron más razonables. La chica que me atendió me eliminó rápidamente de sus archivos e incluso creó la factura de ese mes rebajada (es que no tenía contador, era tarifa plana de agua). Y para ello sólo me pidió mi nombre, el número de la tarjeta y el código de detrás... Salvo la paranoia mental que me produjo colgar y darme cuenta de los datos que acababa de darle a una desconocida por teléfono, todo fue muy profesional e indoloro.

La compañía del gas fue otro cantar. A estos les escribí un mail que tardaron en contestarme 3 semanas. Aunque luego sólo me pidieron la nueva dirección y el medidor final. Porque aquí te miras tú mismo el contador y ellos se fían... o bueno, deberían hacerlo pero prefirieron cobrarme preventivamente casi 100 libras al mes y luego ir ajustando. No ajustaron, así que aún estoy esperando lo que según el balance de mi cuenta con la compañía son unos cuantos cientos de libras de electricidad que no he gastado.

El council tax.. ¡ay, el council tax! El impuesto que te cobran por pasara a recoger tu basura normal cada 15 días, y tus reciclables cada semana. Todavía no me han respondido mi mail, ya va para 5 semanas...

Depicted here: Empleado encargado de atender a los mails en el ayuntamiento de Bristol...

Y por fin llegamos a la odiosa tarea de preparar el piso y las maletas. Yo volví en Miércoles. Mi casera se empeñó en pasar a comprobar como de limpio estaba el piso el sábado. ¿El sábado? ¿Por qué el sábado si yo iba a estar en el piso hasta el miércoles? Pues porque la buena mujer quería que le pusiese la tapa del inodoro de collar, porque si no no me lo explico. Pero bueno, allá estuve yo, dedicando unas 4h a limpiar el sábado. Limpiar el horno ahora está a la cabeza de tareas del hogar que odio. De hecho, si alguien está considerando acabar con su vida por el viejo método de meter la cabeza en el susodicho... por favor, piensa en el que lo tendrá que limpiar después, es una crueldad intolerable. Y aún madrugando para limpiar, la buena señora vino y me pilló todavía a la tarea, aunque parecía convencida por lo que vio... salvo por la parte en la que la explique que usaba la escoba para barrer la moqueta, y ella me respondió que en Inglaterra se usaban las aspiradoras. Apunto estuve de aclararle que en España también, y que además hace tiempo que no sacábamos nuestras lanzas para cazar leones, pero se salvó porque me proporcionó acceso a la aspiradora industrial de una vecina. Pero al menos se fue contenta.

El mismo miércoles volvió sin embargo... Así que volví a limpiar después de hacer la maleta. Me veía reflejado en los azulejos, hubiera comido de esa maqueta y para mirar la pila había que ponerse gafas de sol. Vaya, que la casera me dijo que si tenía algún amigo que se pareciese a mí que por favor se lo redirigiese para alquilarle alguno de sus pisos, y que si mis padres consentían que estaba dispuesta a adoptarme. Feel like a boss! Y entonces me dio un cheque por el valor de los días del mes que no iba a disfrutar en la casa. Y mi cara pasó de mostrar el sentimiento de "en España barreremos pero hace tiempo que aprendimos a hacer transferencias bancarias", pasando por el de "sólo me devuelves 9 días de alquiler, que estaría bien si pagase el día 30 de cada mes en vez del 5 del mes siguiente" y terminando en el políticamente correcto "no está obligada a devolverme nada, trágate la lengua, sonríe, coge el cheque y sal corriendo a ver si puedes ingresarlo en las 3h que te quedan antes de que salga el vuelo". 

Sí, la cajera a la que le entregué el cheque puso la misma cara que yo al ver ese artefacto arqueológico llamado cheque...

Pero aún quedaba el escabroso tema del depósito. Nada escabrosos si habéis leído hasta aquí, ya que la señora estaba encantadísima... salvo por el pequeño detalle de que pese a que mi contrato de alquiler era con ella, la cuenta que usaron para abrir el deposito estaba a nombre de su marido. De su difunto marido he de añadir. Y además la buena señora no había enviado una copia del certificado de defunción. Así que me encasquetó el certificado para que en mi último día en la empresa me tocase estar escaneándolo y enviándolo en su nombre a la compañía que gestiona el depósito... No sé si lo cobraré en algún momento...

Y por último... hacer la maleta. Mis padres ya se habían llevado un montón de cosas cuando estuvieron aquí. Las suficientes al menos para que tuvieran que pagar 20 libras por sobrepeso. Así que no esperaba tener problemas para transportar mis reducidas pertenencias de vuelta a España. No conseguí vender mis muebles, así que esos se tuvieron que quedar para disfrute de la siguiente inquilina (que si me descuido me meten en casa estando yo todavía allí....). Los trastos de cocina tampoco merecía la pena que me los llevase, así que decidí meterlos en una caja y enviárselos a Foly a su picadero en Londres. Así que me pasé una tarde envolviendo en papel de burbujas los platos, vasos, tazas, boles, cazos y sartenes varias. Pegando etiquetas a la caja que tomé prestada del curro, y dejándolo todo preparado para la llegada del mensajero que tenía que llegar el miércoles a coger el paquete. Si yo fuera una persona normal, esto no debería ni mencionarlo. Como no lo soy, el paquete sigue estando en el portal de la casa porque los de la agencia de mensajería han decidido no pasara a recogerlo en 5 días, pero me han jurado y perjurado que irán mañana... si es que queda algo que recoger después de 5 días.

Depicted here: El encargado de recoger el paquete... ¡Cuanto daño ha hecho el pluriempleo!

¿Y la maleta? Pues la maleta genial. Quiero decir, siempre he querido comprobar cuanto puedo meter en una maleta rígida. Aparentemente si me tumbo encima, puedo lograr encerrar 30 kilos en la maleta. Perdón, 29.9kg, porque si hubieran sido 30kg habría pagado 100 libras extra en vez de 90. Y además me rompieron el cierre de la maleta durante el viaje. De la maleta nueva que me trajeron mis padres de España porque la anterior estaba a punto de descuajeringarse. Y por supuesto, mi último recuerdo de Inglaterra fue un tío de 2m tocándome el culo con la excusa de hacerme un cacheo...

Y sí, por alguna estúpida razón sigo llevando la maldita pulsera de la suerte en la cartera, en un ataque de cabezonería por mostrar que algo que obviamente funciona no lo hace.

lunes, septiembre 05, 2011

Visita a 1984

Como ya comenté, mi camello predilecto, en adelante Foly, se ha mudado a Londres en pos de un futuro más brillante, condiciones laborales mejores que la esclavitud el contrato de aprendizaje hasta los 30 y pastos más verdes. Es decir, que se ha venido a Inglaterra para conocer frescas inglesas (antes de que me degüelle, obviamente esto es una broma y puede ser o no el motivo por el que se ha venido pero en este punto él no ha dicho nada semejante. Es muy duro escribir sin usar millones de smileys así que espero que apreciéis mi sacrificio).  Así que, para celebrar su primera semana en este apestoso sitio el paraíso en la tierra, me pegué un paseo a la capital del imperio.


El viaje en autobús hasta Londres son 3h, y cómo el domingo tenía cosas que hacer (limpieza a fondo de la casa, que me dejó tan extenuado que no tuve fuerzas para escribir ayer... ¡en serio!), quería ir y volver en el día, así que madrugué para coger el autobús a las 8:30. Pese a mi experiencia del fin de semana anterior, cometí el error de llevar A Dance with Dragons (spam!!), la guía de Gran Bretaña, mi tablet, la psp, el futbolín, la tele, la piscina... En definitiva, que me pasé tres pueblos y no me faltó entretenimiento, pero no había Dios que moviese la mochila.

En cualquier caso, llegué a Londres con una sorprendente media hora de adelanto. Yo ya he estado en la ciudad una vez. Más concretamente, cuando Foly y yo fuimos a visitar a MrK un verano. Y la verdad es que no ha cambiado mucho: según me bajé del autobús ya vi mis dos primeros punkies. Crestas azules, moradas, rojas con chupas de cuero, pinchos y toda la parafernalia que te hacen pensar que esta ciudad lleva congelada en el tiempo desde los 80s. Y por supuesto, los "amigables" carteles sobre vigilar a tus vecinos, las CCTVs en los cuartos de baño, la policía por todas partes... Acostumbrado a vivir en Bristol esto último es incluso más chocante, que aquí la policía es eso, una pobre chica que se turna con sus múltiples personalidades para cubrir las 24h del día.

Después de la cow parade... El Gorilla Parade!!! (En mayúsculas, porque los gorilas se lo merecen)

Me encaminé hacia el metro para llegar donde habita temporalmente mi amigo. Había tenido la previsión de mirar el mapa de metro el día anterior (bueno, en realidad lo miré para ver la hora de cierre del metro, pero incluso eso muestra un grado de preparación muy superior al habitual en mis viajes). Al parecer, el alcalde de la ciudad tiene la increíble idea de realizar las obras del metro durante los fines de semana, lo que demuestra lo mucho que piensan los ingleses en los turistas (foreigners, go home?). Así, este fin de semana había como 5 líneas "parcialmente" cerradas por obras (donde el parcialmente es literal, y significa que sólo estaban cerradas de un extremo al otro en ambos sentidos... supongo que hace referencia a que dejan pasear al gato por las vías). Así que hubo que hacer un poco de ingeniería de mapas y trasbordos para llegar a la zona... y aún así el tiempo de trayecto fue menor que lo que tarde en comprar una Oyster card. Definitivamente ya no estamos en el pacífico pueblo de la campiña inglesa y hemos entrado en los terrenos de la jungla urbana londinense, porque hubo gente intentando colarse para comprarla, empujones, codazos, calor infernal en el metro... ¡Cómo echaba de menos la civilización! (no, va en serio, añoro mi metro... sad panda).

A veces les da por meterle fanta a las fuentes de Bristol... Y sí, esta es una segunda foto de relleno, por si quedaba alguien que se lo estuviera preguntando...

Cuando llegué a mi destino, Foly me estaba esperando. Primero fuimos por petición mía a dejar mi mochila en su actual morada, un picadero piso la mar de cuco en una zona bastante bonita y tranquila de la ciudad. De hecho, esta parte de la ciudad es otro mundo casi, primando las casas bajas (difícil ver por las cercanías algo de más de 4 pisos de altura) y los parques. De la casa, baste decir que casi me echo a llorar y me pongo a abrazar al microondas y la tostadora (aunque no quedan mal en el horno).

Como los dos habíamos visto básicamente lo mismo de Londres, fue fácil ponernos de acuerdo en qué ver. La primera parada fue Canary Wharf. La mayor parte de los turístas de Londres visita la zona clásica: el Big Ben, el parlamento, la abadía de Westminster, Buckimham, la torre de Londres... Bien, esta zona es lo más diferente a eso que se puede encontrar. Una isla artificial construída en mitad del Támesis que contiene toda la zona financiera de la ciudad, con "ilustres" habitantes como Finch, Bank of America o Citybank. Una zona de rascacielos de cristal que te deja ciego con tan sólo verlo por el rabillo del ojo. Hizo muy buen día, así que aprovechamos para sentarnos en alguna de las numerosas terrazas del lugar en vez de comer en alguno de los locales que hay en el gigantesco centro comercial que se encuentra en el subsuelo de la isla.

Cool!! ¡¡Cómo mola!! A la derecha los que han hundido la economía mundial, y a la izquierda... ¡también!

Nuestra segunda parada fue ir a visitar la zona de /grenich/ (Greenwich... ¿que por qué no se pronuncia /grinwich/? Porque estos bretones están locos). Esta zona alberga una escuela naval, alguna antigua casa real y un observatorio sin importancia por el que pasa no sé qué medianía. Como nota curiosa, el Greenwich Mean Time (GMT) en Greenwich es +1 y no 0 ahora mismo. Como nota aún más curiosa, a los británicos les ha dado por reconstruir un barco del siglo 19 llamado Cutty Shark, sin ninguna historia digna de mención, y estará listo para poder visitarse en verano de 2012... como si esperaran sacarle los cuartos a un gran flujo de turistas que pudieran venir a ver algún evento chorras como... hum... como las olimpiadas por ejemplo (¡Madrid 2012... erm... 20...25... 3000!).

Es importante enseñar a los futuros marinos qué tipo de amuletos no se deben colgar al cuello...

Aprovechamos la estupenda tarde para tumbarnos en la colina del observatorio y filosofar sobre el sentido de la vida y la diferencia entre el bien y el mal. Es decir, que hablamos de culos. El mío es más respingón. Y llegó el momento de planear la vuelta. Cogimos el cercanías hasta donde nos dejó, porque la espera para coger algo a donde queríamos ir era muy elevada. Pensamos que daría igual, porque íbamos a coger el metro. Y lo cogimos... salvo que el metro no quiso parar en nuestro destino. Mi gen mutante en su máximo esplendor, ya que la policía había cerrado la estación a la que íbamos. Así que tocó un paseo de 1h viendo el vecindario (y evitando las cargas policiales y a los que eran cargados... ¡¡cumplí mi sueño de saber como se siente un 15M en Madrid!![disclaimer: en realidad solo vimos a la policía tranquilamente en la calle. A mucha policía, sí, pero Timmy tiene que justificar que se cagase en los pantalones al ver tanto madero]).

Desde aquí la ciudad casi no parece la pesadilla de George Orwell...

Fuimos a cenar a un sitio donde ponían carne de canguro, avestruz, cocodrilo y cosas así de raras, y nos pedimos una hamburguesa de pollo y una de ternera. Porque somos así de hardcore. Finalmente Foly me acompañó hasta la central de autobuses (jugándose la vida para regresar), pero se quedó con las ganas porque no soy de los que besan en la primera cita, incluso aunque me acompañen a casa. Dormí las tres horas de vuelta a Bristol. Frak yeah!! ¿Será el fin de lo de no dormir en vehículos?.

Yo os saludo, habitantes del planeta tierra. (frak! se me olvidó ponerme el guantelete también, sad panda)


lunes, agosto 29, 2011

De paseo a ver el baño y la fisura...

Este fin de semana ha sido puente aquí ("bank holiday", que es el término políticamente correcto para que seas de la etnia, religión o partido político que seas no puedas quejarte de que tú no la tienes). Cómo además en poco más de 15 días voy a cumplir un año de sentencia estar aquí (¿yupi?), me sentí obligado a visitar las "ciudades famosas" (a.k.a. conocidas en su pueblo y alrededores... literalmente) de por aquí. Por aquello de no haberme movido de Bristol más que cuando me han sacado de paseo (aunque el paseo con Mr.K fue bastante completo...) y darle algún uso a la guía de Gran Bretaña que me regalaron mis amigos antes de irme (y que creo que voy a legar a mi camello particular, que va a iniciar su propia aventura bretona y no le deseo suerte porque sé que no la va a necesitar).


Y me decidí a empezar con Bath. Did you see what I did there with the title? Pues es lo que debieron pensar los romanos que fundaron la ciudad, ya que se llama así porque aquellos proto-italianos decidieron construirse una ciudad para ponerle unos baños a los pudientes de la zona (incomprensible, yo por lo general prefiero la intimidad al bañarme, no una ciudad de espectadores...). El caso es que Bath es muy conocida por sus baños, su arquitectura, porque tiene una universidad, y... erm... ¿porque debe ser más barato que Bristol y mucha gente que trabaja en Bristol vive en Bath?. Pues eso, lo dicho, fama mundial. Patrimonio hereditario mundial según la UNESCO para más señas.

La catedral de Bath. Ya sabéis mi opinión... vista una, vistas todas.

Pero claro, un viaje, yo, mi pulsera de la suerte que incluso después de que dejase de cerrar la sigo llevando en la mochila para que me haga los viajes más divertidos... ¡algo tenía que pasar!. Decidí que el transporte del día iba a ser el tren, porque tengo una estación a 15m de casa y porque el autobús a mi segunda parada podría tardar infinito (se nota lo buen ingeniero que soy por mis comedidas aproximaciones). No había cogido el tren hasta ahora en las tierras de la reina madre, así que además me daba la excusa para probar cómo son los trenes aquí (se admiten apuestas: ¿mejores o peores que los chinos?). Debido a circunstancias imprevistas sin embargo (me falló mi plan de echar unos "minutos más" al Avadon...), iba con el tiempo justo. En mi parada además no hay taquilla, por lo que ya iba nervioso ante la perspectiva de tener que explicarle al revisor que no tenía billete (interacciones humanas y yo, esos grandes desconocidos). Cuando llegué al andén el tren estaba parado, así que de una carrera me metí dentro mientras veía como el revisor estaba unas puertas más adelante en el tren mirando quién subía y bajaba. Si estas pensando que esta historia acaba con Deimar pagando una multa por subirse al tren sin billete, estáis francamente equivocados y sobreestimáis a Deimar. Porque Deimar es el tipo de tío que cuando se ha subido al tren, se da la vuelta para mirar por la puerta. Y que cuando ve una máquina de billetes, se baja a comprar uno. Y que cuando mientras está comprando, oye marcharse al tren, se pone a maldecir en voz alta y en español. Por fortuna, no había nadie para escucharlo ya que estaban todos en el tren que se iba...

Los jardines están bastante bien, aunque no sé que le están haciendo esos niños chungos al árbol...

El caso es que 45m después otro tren me llevó a la estación central de Bristol (Temple Meads). La máquina de billetes de mi estación sólo vende billetes hasta esta estación, así que me tocó salirme de la estación, comprar nuevos billetes y volver a entrar. Por supuesto con poquísimo tiempo de margen. Lo siento por todas la gente a la que fui apartando a empujones. Además, si preguntáis por ahí os dirán que el tren en Inglaterra es bastante caro... ¡¡¡me hicieron pagar 30 céntimos más de los que valía el billete sencillo para hacerlo de ida y vuelta!!! ¡Malditos usureros!. Finalmente llegué a Bath sin más contratiempos ni esperas innecesarias, y sintiéndome como un gil chico muy poco despierto ya que mi tiempo de espera (45m) fue superior a mi tiempo de viaje (30m tops). Good job!!

Lo de esta escena hay que explicarlo. Eso son escaleras para el barco y el puente no es cerrado, sino que es una calle más y eso son tiendas. True story!!! (menos la parte de las escaleras, claro. No están TAN locos).

Pero con todo esto ya he conseguido lo que me proponía. Contar la historia de mi viaje, y tener unos cuantos párrafos entre los que poner fotos, ya que el que usaré para Bath va a ser así de corto: Bath es un mojón. Vale, no es justo decir eso. Bath es un sitio bonito que se recorre andando en menos tiempo de lo que tardo en ir de mi casa al centro de Bristol o infinito menos tiempo del que tardo en ir a trabajar. Tiene edificios bonitos y demás, pero nada destacable. De hecho, en las guías aparece como indispensable un edificio construido en curva que estaría bien si no hubiera visto formaciones similares aquí en Bristol... Y ni siquiera pude/quise entrar a los baños porque la cola daba la vuelta al edificio. Y vale, viajar sólo es un poco aburrido, pero está a años luz de hacer cola sólo... Así que, derrotado como estaba, decidí ahogar mis penas en un Subway (o atragantarlas a base de sweet onion chicken teriyaki), y volverme a Bristol.

Y esta es la sutil manera que tienen de hacerte saber que era un asentamiento romano. 

¡Uuuuu! ¡Un edificio semicircular! Awesome?

Si has leído a Alan Moore y no le has entendido podrías pensar que esto es un monumento fálico. Si le has entendido... por favor, comparte tu conocimiento con el mundo.

Una vez de vuelta, tenía la opción de volverme a mi casa o ir a la segunda visita. Había planeado dos, pero la verdad es que, como me temía, me estaba resultando un poco aburrido viajar solo, y empezaba a plantearme si no preferiría estar en casa jugando al ordenador... Lo cual denota lo poco que me conozco, ya que la respuesta inevitable a esa pregunta es "sí". Pero bueno, al final el poco espíritu aventurero que tengo ahí dentro (se debe haber escondido en algún sitio que no uso mucho, porque mira que me he empeñado en acabar con él) me impulsó a comprar billetes para mi segundo destino: Cardiff.

Random circle of stones... por lo que a mi respecta al menos...

Aquí el juego de palabras del título es bastante más rebuscado. Recordaréis del verano que recomendé mucho Doctor Who. Bien, todos situados, ¿no?. Resulta que Doctor Who durante la etapa de David Tennant generó al menos dos spin-offs de la serie. Uno protagonizado por una antigua acompañante del doctor de una  de las etapas originales ("Las aventuras de Sarah Jane"), y otro protagonizado por el Capitán Jack ("Torchwood"). Como ya dije en la entrada sobre la serie, siento una gran admiración e interés heterosexuales por ese personaje, así que estoy viendo ahora el segundo (llevo una temporada), y se centra en Cardiff (donde se supone que hay una fisura en el tiempo). Ale, misterio resuelto...

De la serie "fotos de un retrete": cómo se escribe hombre en gaélico. O en lo que yo espero que sea gaélico.

Cardiff es la capital de Gales, y lo primero que notas cuando llegas es que ya no estás en Kansas... O bueno, sí que estás en Kansas, pero en un Kansas donde se empeñan en traducir todo a un idioma que no habla nadie y hablar como si estuvieran comiendo chicle (u otra analogía que podáis pensar para hablar con algo metido en la boca) todo el rato. Pero el caso es que la ciudad es bastante bonita... a trozos.

Aunque tener un ayuntamiento con un dragón en la cúpula le da muchos puntos

Me explico, primero decidí dejar mis intereses frikis apartados en pos de optimizar mi ruta. Al lado de la estación de tren se encuentran el estadio Millenium (estadio de rugby no os vayáis a pensar... serán bárbaros los tíos), el castillo de Cardiff y el ayuntamiento. El estadio me sudaba la p parecía poco atractivo, así que decidí ir a visitar el castillo. El castillo está rodeado por un parque amurallado, pero no parte del castillo original, bastante grande. Seguí el muro para localizar la entrada y fui preparando la cartera para desembolsar la entrada al parque. Ante mi asombro, descubrí que no te cobran por entrar al parque, aunque luego caí en la cuenta de que ya no estaba en China y su ansía de sacarte el alma, moneda a moneda. El parque que rodea el castillo está bastante bien, y permite empezar a comprender las obsesiones de los galeses, como su obsesión de poner piedras en círculo (no es coña, vi al menos tres en varias zonas diferentes). Recorrí el castillo por fuera y me dí un tour por el ayuntamiento (precioso, por cierto). Finalmente decidí entrar al castillo.

La puerta de las frutas.... digooo... del servicio, por aquí entraba el servicio...

Lo primero que voy a mencionar es que es muy bonito. Además, "regalan" una autoguía con la entrada, por lo que yo creo que se me hizo más ameno... a mí, porque a vosotros os va a parecer una agonía ya que ahora sé mucho más sobre el castillo de lo que hubiera sabido (muhahahaahahahaha!). El castillo se asienta sobre los restos de no una, ni dos, sino tres fortalezas romanas previas. Durante los siglos por lo visto ha ido pasando de mano en mano, y cada dueño ha decidido reformar el castillo creando o tirando muros, ocultando los muros romanos bajo tierra, excavando túneles para sacar a la luz los muros romanos... Vamos, que la fortaleza es una buscona que se deja hacer de todo por cualquiera (no es coña, incluso por franceses... incredible!!!). En cualquier caso, es una preciosidad, y recomiendo visitarlo.

Gonitooooo!!

Agotadas mis opciones de visita por el centro de la ciudad, tocaba ir de visita a los muelles para ver la base de Torchwood el edificio del Milenio y el puerto. La zona donde se encuentran está a unos veinte minutos andando pasando por la que debe ser la zona más deprimida de la ciudad. Y no porque sean pobres (que también), sino porque sólo paseando por ahí te entran ganas de llorar y es lo más parecido a un desierto que debe haber en Gran Bretaña. A un desierto con chabolas. Llegué sin incidentes a la zona en cuestión, atisbando desde lo lejos el característico edificio del Milenio y dispuesto con toda mi ilusión a hacerme una foto en el punto por el que se entra a la base de Torchwood justo debajo del monolito de cristal. Una plaza enorme, digna, con largos pilares y con no demasiada gente. Me encontré esto:

Porque no hay nada que arruine más una fotografía épica, oscura y solitaria como un festival a plena luz...

Y mi monolito esta lleno de pegatinas... Pero bueno, no me voy a quedar con las ganas así que...
The 21st century is when everything changes, and you gotta be ready

Pero bueno, al menos pasé un rato entretenido paseando por la fiesta, descubriendo un mural dedicado a Torchwood (¿veis? ¡No miento! ¡¡Aquí son todos pseudo-frikis, únicamente de Doctor Who y similares, pero pseudo-frikis al fin y al cabo!!), o bueno, más bien dedicado a Ianto, cosa que no me explico porque es el personaje más sopas y pateable de la serie con diferencia... supongo que mejorará con el tiempo...


Random dalek of the day. Se movía, disparaba agua y pedía dinero para los "héroes". Vamos, casi como un dalek de verdad....

¿Veis? ¡¡Pseudo-frikis!!

Ianto... puag...

Y vuelta a Bristol. Con la sensación de haber pasado la mayor parte del día en el tren. No es cierto, pero es que aunque lo fuera, lo agradecería, ya que decidí empezar ese día "A dance with dragons". MOTHER. OF. GOD!!. 

PS: Sí, un día tarde, pero es lo que tienen los puentes, que me da por vaguear más que de costumbre. Sí, eso significa que ayer ni me digne levantarme de la cama, mucho menos escribir una entrada... Fotos cortesía de mi smartphone, en suplencia de la semidifunta cámara...

lunes, agosto 22, 2011

¡¡Festival de globitos!!

Es un hecho conocido por todo el mundo (es decir, por nadie que no viva en Bristol) que esta ciudad es la capital mundial de los globos aerostáticos. Bueno, en realidad no es la capital mundial. Ni siquiera la capital europea. Pero sí que se organiza el mayor festival de globos de Europa, lo cual me hace pensar que las condiciones atmosféricas en las que puede volar un globo son mucho menos restrictivas de lo que yo pensaba... o que estos pilotos no temen por su vida. Y como no podía ser de otra forma, allá que fui (obligado claro, que el mundo exterior es agresivo y asusta).

De la colección de fauna inglesa... ¡¡el ciervo!!

El "Bristol International Balloon Fiesta" (malditos ladrones de palabras, ¿acaso nosotros les robamos el vocabulario... oh wait!) es un evento que se celebra todos los veranos desde 1979. Bristol es una zona en la que  están establecidas varias importantes empresas aeronáuticas. Entre ellas, Cameron Balloons (adivinad qué fabrican), que es la que crea muchos de los globos. El evento dura 4 días (de jueves a domingo), con despegues a las 6:30. Las dos 6.30 del día. Vivo relativamente cerca del sitio del que despegan los globos, y la verdad es que el jueves y el viernes lo único que pude ver fue un globo al ir a trabajar el jueves (lo mismo el resto habían subido lo suficiente como para poder ver el sol por encima de la capa perenne de nubes), y el fiestorro a base de fuegos artificiales que se montaron el jueves por la noche (again, tiene su merito hacer fuegos artificiales cuando está lloviendo. Kudos!).

Moar ciervos!!!

El evento se celebra en la mansión de Ashton Court. 3.4 km2. Tell your friends. He visto aeropuertos más pequeños que eso. El caso es que quedé con mis compañeros de trabajo a comer en el campo de la mansión. Pasamos por el mundialmente famoso (ver definición de mundialmente más arriba) puente colgante de Bristol para llegar y utilizamos el viejo método de Vicente para encontrar el lugar. El sitio es gigantesco. Para empezar tiene sus propias zonas reservadas para ciervos (si Bambi hubiese tenido esos cuernos nadie habría sentido pena por su madre...), que no son para nada pequeñas. Luego el "jardín" es gigantesco y no se ve el final. El césped muy bien cuidado, con varias zonas de aparcamientos dentro, caminos larguísimos. Tardamos una media hora en caminar desde la entrada al sitio del lanzamiento.

Y tras mucho esperar esto es todo lo que vimos...

Y aquí es donde puedo empezar a meterme con el concepto de fiesta de los ingleses. Básicamente, consiste en soltar a sus niños en las diversas atracciones, sentarse en el césped y darse ocasionales paseos hasta los numerosos puestos de comida rápida. Con buen criterio, la cerveza está ligeramente limitada en estos eventos con grandes cantidades de alcohólicos potenciales. Así que nos buscamos un rinconcito en el césped y pusimos nuestra banderita (99% española, 1% tailandesa, y sí, dice muy poco de mí que la mayoría de mis colegas de trabajo sean españoles... ¡de mi inglés sin embargo dice mucho!).

Comimos, charlamos, leímos revistas, contamos ovejas, intentamos hacer como que no nos habíamos ido con demasiado margen de tiempo (justificado o nos habríamos tenido que sentar encima de un poste... y eso tiene que doler)... Por fin, llegó la hora señalada y empezó el evento... con sus tres globos. ¡Guau! ¡3 globos! ¡El resto de festivales de globos deben ser la bomba!. Empecé a temer seriamente que debido a las condiciones atmosféricas ni siquiera esos tres solitarios globos fuesen a despegar, pero por fortuna el narrador que estaba retransmitiendo el evento a través de los altavoces nos aseguró no menos de 7 veces (las conté, había poco que hacer) que habría un despegue...

Enviado desde mi completamente-obsoleto-ahora-que-la-compañía-que-los-hace-les-ha-dado-el-finiquito smartphone!!!

Y vaya si lo hubo al final. El jueves por lo visto despegaron 88 globos. El sábado sin embargo nos quedamos sólo en 87. Los había de todos los colores, formas y sabores. Especialmente llamativos el globo con forma de Dragón (la cola continuaba por la parte de abajo del globo), el auténtico angry bird o el que tenía forma de Jaguar. La verdad es que resulta increíble ver tantísimos globos hincharse y salir hacia el cielo. Lamentablemente, yo quería ver todos los globos volando a la vez en el cielo, pero debido a que el espacio para despegar era limitado sólo podían salir en tandas y no llegaron a verse todos juntos.




No haré ningún comentario sobre qué es lo que le están calentando a la abeja... ¡ups!

Sobre las 9 de la noche decidimos volvernos. Un poco más tarde es lo que llaman el Night Glow en el que lanzan globos con luces y se producen los fuegos artificiales, pero ninguno teníamos especial interés en verlo. Ya he dicho que vivo relativamente cerca del sitio de los globos. Concretamente, al otro lado del puente colgante. El mismo puente colgante que en 2003 sufrió tanto por el peso de la gente que volvía de la fiesta que se temía que se derrumbase. Razón por la cual cerraron el puente durante el resto de la tarde y la noche. Ya, lectores avispados, si no sucede alguna eventualidad en alguna de mis historias podéis asumir que no he sido el protagonista. De todas formas, ¿qué es bajar y subir una montaña para cruzar un río? (pues un paseo como 15 veces más largo y con más frío del que hubiera sido si estos ingleses supiesen construir puentes...).


Cómo hinchar las pel... un globo de estos...


PS Las fotos de hoy son mias y de mi coleguilla tailandés. Kudos to us!! (hoy es el día de decir "Kudos!!"... Kudos!!)

jueves, junio 23, 2011

El "verano" inglés

Ya, técnicamente no ha sido verano hasta ayer, pero por aquí creo que ya hemos disfrutado de todo lo que da de sí el tiempo británico. ¿Qué cómo lo sé? Porque llevo dos meses en los que TODOS los nativos que me cruzo me comentan que hay que aprovechar el buen tiempo porque ese es el auténtico verano.

El típico día de verano en la campiña inglesa...

Pero no me voy a quejar del tiempo. Ya sabía yo que los días soleados eran pocos y cobardes cuando me vine. Voy a comentar sobre un proceso curioso que sucede cuando sale el sol. Veréis, el tiempo aquí es muy muy variable. Hace dos meses, la semana después de semana san... esteee... Eastern, hizo mucho calor (25 de máxima, eso es casi emular la temperatura en el Sáhara aquí) y todos los días fueron despejados. De repronto, ese fin de semana empezó a hacer un frío estremecedor otra vez (Deimar poniéndose el abrigo DENTRO de casa), y desde entonces hay que mirar por la ventana antes de salir a la calle. Porque no es ya que llueva o no, sino que puede hacer frío o no, y las variaciones se dan dentro del mismo día.

Así, puede que esté diluviando y ventoso por la mañana, pero por la tarde te estés asando. ¿Y que pasa cuando sucede eso? Que al salir de trabajar ves a la gente en pantalón corto. No, en serio, yo creo que los llevan escondidos debajo de los largos o algo. Es automático, en cuanto hace sol, pantalón corto, camisa de manga corta y sandalias con calcetines (sí, hijos míos, sí, no lo hacen sólo cuando van a España). Eso los chicos, las chicas no cambian mucho respecto a su indumentaria de invierno, deben ser de una raza superior inmune al frío.  

Otra cosa a notar es que la gente sale despavorida a ocupar los parques. Ya he mencionado que ahora estoy caminando de regreso a mi casa, que está al lado de uno de los parques más grandes de Bristol y que cruzo cuando vuelvo. Pues bien, el sitio se pone hasta arriba de gente haciendo barbacoas. Esa es la otra afición veraniega de los ingleses, hacer barbacoas. A diferencia de España, donde para que prenda un campo basta con arrastrar los pies un poco, aquí no hay el más mínimo peligro de incendio gordo, tendrías que andar con un secador brizna a brizna y tardarías un buen rato, así que hacer barbacoas está más que permitido. Y vaya sí las hacen. A las 6 de la tarde, pero las hacen. Y da igual que la tierra esté embarrada, que haya nubarrones negros asomando por el horizonte, que sople un viento huracanado o que veas al mismo dios Indra, responsable de la lluvia y de las obras de ingeniería de bajo presupuesto, paseándose por el parque... si hay un rayo de sol, se hace barbacoa en el parque (momento en el que yo me tapo la nariz, e intento pasar lo más rápidamente posible por el parque evitando asaltar barbacoas ajenas).

No sé qué es peor, que se vistán así aquí o que haya gente que se cambie a usar sandalias en la oficina después de llegar con zapatos...

Desde luego, no es criticable, sólo curioso. Acostumbrado al verano madrileño, donde arremolinarse debajo del aire acondicionado entre las 11 de la mañana y las 6 de la tarde es casi obligatorio (y el resto del tiempo no lo haces porque en algún momento habrá que salir del trabajo), no deja de resultarme curioso las estampidas de gente aquí cuando hace sol. En mi empresa dejan bastante libertad a la hora de coger días de vacaciones, y creedme cuando os digo que si hace sol, en la empresa sólo quedamos los extranjeros, y ni un inglés.

En fin, parafraseando al gran (literalmente) Obelix: "Están locos estos bretones".

domingo, abril 17, 2011

Visita a Castle Combe

Este fin de semana ha sido un poco raro. No sólo raro porque, como sugiere el título de la entrada, haya salido de casa para algo que no sea ir a comer a McDonalds (espero alguna remuneración por la publicidad gratuita), sino porque he quedado dos veces con un tío con el que he preferido no relacionarme mucho. No es que me caiga mal, es que cada vez que hace comentarios del tipo "es dificil no atropellar a un negro por la noche", "lo peor que le puede pasar a tu hijo es ser gay" o "la clase media no debería salir del güeto en el que viven ni estudiar" se me antoja difícil simpatizar con él... o contenerme para no arrancarle un ojo y meterselo por el recto hasta que le salga por la boca. Como todo conocido que se precie en mis historias, necesita un pseudónimo, así que me referiré a él como Nob. ¿Queda claro? Este es Nob.

El caso es que como ahora mis amigos adoptivos (es que soy como un cachorrito, necesito que me adopten) ya no están, mi nuevo amigo adoptivo, uno de los españoles que tengo detrás, me saca de paseo y esta semana tocaba salir con Nob, pese a que a él tampoco le hace especial gracia. Así, el viernes me encontré con mi amigo español, el Sr. Oveja a partir de ahora, su señora y Nob a tomar unas cañas. En medio de la conversación, Nob sugirió llevarnos a comer a un español al que suele ir a los españoles, para ver que opinábamos. El Sr. Oveja se negó ya que tenía que "limpiar el aseo con la cabeza", pero como yo soy un bocazas que hablo primero y pienso después dije que sí. Además, quedamos después de comer, esta vez todos, para ir a ver un pueblecito de aquí al lado llamado Castle Combe.

Como buen español, y más si no tienes ganas de quedar con alguien, salí tarde de casa. Además, me retrasé aún más  porque por el camino me crucé con una exposición que había en la calle. Antes de continuar, voy a hacer una nota personal para mi camello particular: los eventos de este sábado le harían a tu padre la boca agua. Hecho este comentario retomo el cliffhanger... una exposición de motos y coches de lujo. Cómo ya he dicho, llegaba tarde así que sólo me pude parar a hacer fotos a unos pocos de los Ferraris, pero había Porsches, Ducatis, Yamahas, Vespas, Opels (vale, no tanto coches de lujo como coches y motos de colección :p). Dejo un par de fotos que tomé.




Los típicos coches que podías ver por mi barrio, especialmente cerca de las chabolas en las que vendía droga...

La comida en el restaurante español fue algo mejor de lo que esperaba. Aunque muchas veces me ha entrado la tentación, por lo general procuro evitar como la peste los restaurantes españoles fuera de españa y después de esto sólo diré que por un motivo muy bueno: sólo se parecen en el nombre de los platos. Era un sitio de tapas y Nob me hizo elegirlas, sin saber mi conocida "alergía" a las cosas que vienen del mar y a la paella. Aún así, mi seleción fue de: Jamón serrano, queso manchego, chorizo al vino, calamares a la andaluza, croquetas de pollo, tortilla española y paella (por el que dirán). Pues bien: el jamón es de los más baratos que venden en los supermercados españoles, el queso era más bien malo, el chorizo y los calamares medio aceptables; la paella era comestible, aunque nada parecido a una paella española y las croquetas y la tortilla eran abominables. En definitiva... NUNCA MAIS!!

Pero en fin, salimos a recoger al Sr. Oveja y señora y nos dirigimos en el coche de Nob hacia Castle Combe. Ahora mismo, os estaréis haciendo tres preguntas: ¿qué es Castle Combe? ¿Que coche tiene un tío que suelta esas perlas sobre la clase media? y ¿será Deimar capaz de meterse con alguien que le ha llevado en coche a un sitio donde ya ha estado varias veces?. La respuesta a la primera pregunta en el siguiente párrafo, las otras dos son un Fiat de mierda y Sí, soy perfectamente capaz.

Castle Combe es una pequeña población rural de la campiña inglesa cercana a Bath y Bristol. Lo primero que llama la atención es que está rodeada por plantaciones de... erm... pues a falta de conocer la palabra adecuada diré que son... erm... flores amarillas. Campos y campos y campos de flores de un amarillo que haría alarmarse incluso a los ingenieros nucleares de Fukushima. 














Una es de por la mañana y la otra unas cuantas horas después. Nótese cómo pese a haberse reducido la luz, las flores brillan lo mismo...

El pueblo dispone de un aparcamiento a las afueras bastante amplio ya que dentro del pueblo no hay casi espacio para los coches. No es muy grave, ya que el pueblo son literalmente dos calles. Nob nos contó que suele ir ahí a escapar de la ciudad y tomar tarta. La verdad es que el sitio es bastante apacible. Rodeado de bosques y ríos. Para mí es el típico sitio en el que no querría pasar más de un par de horas, pero comprendo que pueda tener atractivo para alguna gente (gente muy rara de hecho). El caso es que Nob defendía las comunidades pequeñas porque el sentimiento de unidad y de que la gente se preocupe unos por otros es impagable. Mientras yo no podía evitar preguntarme cómo es posible que en un espacio de media hora en mitad de un bosque dejado de la mano de Dios, hubiera visto pasar 3 Ferraris, y que del resto de coches que había visto lo más "normal" había sido un Mercedes-Benz. De hecho, no podía evitar realizar la comparación entre ese "pueblo rural" y alguno de los pueblos rurales en los que he estado en España, por ejemplo el pueblo de mi abuela, Illescas, en Toledo, donde la gente todavía usa asnos.






















Resulta que hay una tercera calle saliendo del centro de Castle Combe, pero está oculta detrás de pequeña verja que da paso a un... hotel de lujo. Hotel que por cierto es bastante más grande que el resto del pueblo. Nob nos llevó para adentro, y empecé a comprender a qué sentimiento de "comunidad pequeña" se refería.

El sitio es un hotel como el que te podrías encontrar... ¿qué sé yo? en Puerto Banus. Es decir, es un aparta-hotel. Cada habitación es en realidad una pequeña cabaña personal. Durante un rato largo paseamos por la zona de las mismas, todo muy idílico y tal. Y entonces llegamos a la gran zona de recreo. Un descampado enorme con algunas actividades para realizar. Dejamos a Nob y al Sr.Oveja descansando (que el Sr. Oveja ya es bastante mayor) mientras la señora Oveja y yo sacamos las cámaras dispuestos a ver quién sacaba más y mejores fotos (pista: ella, mi cámara es una full como ya habéis podido sufrir). Para muestra, un botón:

Un auténtico ajedrez natural

¡Sí, lo encontré! ¡Un campo de cricket!

El sitio de echarse la siesta... nos llevan años de ventaja...

Extreme conecta-4. Es una mezcla entre el conecta-4 y el tiro al plato. No quieras sabes qué pasa si pierdes...

Además, por si todavía no me había quedado claro que mi sudadera del Decathlon no iba a ser demasiado bien vista por ahí, asistimos al aterrizaje de un helicóptero privado en mitad del jardín, y del que se bajaron dos mujeres completamente preparadas para una noche de alta alcurnia... a las 4 de la tarde. 

Finalmente recorrimos los jardines del hotel y volvimos hacia el coche. Os contesto la otra pregunta que os estáis haciendo: en Castle Combe no hay ningún castillo. Contesto además otra pregunta que NO os estábais haciendo: fue aquí donde se grabó la película de Dr. Dolittle original, cómo bien me informó el cartel en el aseo del hotel (lo que demuestra que a la gente de alta alcurnia se le puede meter tanta publicidad como al populacho). 

Y hasta aquí llega mi relato, pues nos recogimos cada uno en su casa. No sé si volveré a quedar con Nob o no, sobretodo porque hace un mes o así que dejo mi curro, pero si lo hago prometo dar todos los detalles sobre "las cosas que debería decirle sobre lo que opino de sus comentarios pero me guardo por buena educación". Y es que Nob, es muy especial. Después de todo, él es Nob.