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domingo, enero 08, 2012

Deimar does Benelux (y VI)

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30/08/2009

Decidimos madrugar para intentar ver lo que nos dejamos ayer, y a las 10 conseguimos estar ya de camino a Alkmaar. Es domingo, así que cuando llegamos no hay nada abierto. Aún así, el pueblo es bonito y merece la pena, aunque nos perdimos el famoso mercado de quesos (por otra parte, nuestra nariz lo mismo hasta lo agradece). 


Sin perder tiempo nos ponemos en marcha hacia Volendam a través de los Zuiderdee (o como sea), que son los terrenos que Holanda le ha ganado al mar. No destacan mucho salvo por lo impresionante que resulta lo plano del terreno, que parece que estuvieras en el mar eliminando todo concepto de horizonte. Todo es precioso... hasta que nos encontramos con la primera carretera cerrada.


No hubo quesos pero sí puentes graciosos...

Nos salimos de la carretera principal para soltarnos el corte atravesando diferentes pueblos... y nos perdemos (TM). Al rato conseguimos volver a la carretera principal por detrás del corte y seguimos un trecho... hasta que la vuelven a cortar. Vemos carteles hacia Amsterdam que empiezan a sugerirnos volver, con ayuda de su amigo el señor reloj. Así que nos damos por vencidos y volvemos a Amsterdam para comer en el centro y volver a Bruselas. Salimos del anillo de Amsterdam por la salida del centro y... sí, señoras y señores, cortada one more time... Al final conseguimos llegar y metemos el coche en el parking de la estación central (4€/57m... en Holanda odian los coches más que nosotros). Nos ceomemos un hotdog en un kebab y nos despedimos de Foly emotivamente (Adios, disfruta del mes que te queda, termina la tesis [lo hizo, long live Doctor Foly :p]).


¡Por allí resopla, capitán!

Salimos de Amsterdam, no sin cierta torpeza por mi parte en forma de coche calado. Al llegar a Amberes decidimos cambiar, que he hecho un par de tonterías peligrosas por el cansancio acumulado.

Resumiendo: Aeropureto, 2h y media de espera; 2h20m de vuelo... 45m ESPERANDO A LAS MALETAS TENIENDO QUE COGER UN AVE A LAS 7:30 DE LA MAÑANA AL DÍA SIGUIENTE (es la venganza final de los flamencos)

FRAK YOU BENELUX!!!

PS: Pero ha estado bien a pesar de todo

Apéndices

[Incluyo aquí como apunte final del viaje la lista de cervezas probadas y su valoración en la escala Deimar-MrK (1-10), ordenadas según el orden en el que las ingerimos. No llegamos a las 50 though, sólo 26... sad panda...]
  • Palm Royal - 8
  • Tripel Karmeliet - 6
  • Rodenbach - 7.5 (rara)
  • Duvel - 7
  • Blanche de Bruges - 6.5
  • Orval - 6
  • Kriek extra - 6 (MrK opina que es de mariquitas)
  • Charles Quint Red - 6
  • Tongerlo - 7
  • Hommel biel - 5
  • St. Feallieau - 6.5
  • Floris Cactus - 6 (MrK se reserva su voto hasta que compruebe si empiezo a cagar fuego)
  • Delirium tremens - 7
  • Leffe roja - 7
  • Westmalle - 6
  • Primus - 7
  • Chimei - 6.5
  • Strafree Hendrik - 6
  • Westvleteren Bruin 8 - 8.5
  • Westvleteren Blond - 7.5
  • Westvleteren Bruin 12 - 7
  • Trappister Rochefort - 6.5
  • Dickirch - 6
  • Bavaria - 6.5
  • Huegaarden - 6.5
  • Jupiter - 7
[Y aquí el mapa de sitios cerveceros y a visitar que teníamos pensado pero no pudimos recorrer porque algún melón, yo,  no pensó en apuntar direcciones o mapas más grandes...]


domingo, diciembre 18, 2011

Deimar does Benelux (V)

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29/08/2009

Nos levantamos pronto. Bueno, Foly y yo nos levantamos pronto. La princesita MrK pidió que no le despertásemos pronto porque necesita su cura de sueño reparador. Así que nosotros dedicamos la mañana a ponernos al día con el Monster Hunter Freedom United vía conexión wifi entre PSPs. Entre que nos duchamos, hablamos y continuamos el hermanamiento de la noche anterior (a.k.a.: MrK sigue dale que te pego al Megaman Power-Up), vamos definiendo el plan de ataque: Ir al mercado de quesos de Alkmaar, recorrer os Zuiderzee en coche, visitar Volendam (un pequeño pueblo de pescadores), Utrecht y Rotterdam... Y entonces fue cuando la realidad, siempre acechante a los lados del camino, nos asaltó.


Doce de la mañana, salimos al coche, intento abrir la puerta de atrás... no. Intentamos arrancar... nope. Maletero... nope nope... Miramos, miramos y una idea nos ilumina... literalmente. Algún torpe *cof* me *cof* se dejó las luces encendidas (la emoción de ver a Folycín sin duda... que sí, que sí, que no fue torpeza para nada...). Sin batería. La calle de Foly está más o menos desierta, así que procedemos a empujar por turnos a ver si arranca. Vuelta a la manzana y ningún resultado. Llamamos al servicio técnico de Avis:
  • Hi, Avis assistance there?
  • Avis? What's that?
  • WTF?
Media hora de negociación con la subcontrata de Avis en Holanda (que no sabían que trabajaban para Avis) nos consigue ayuda. Nos estiman 1 hora de espera, así que volvemos a colocar el coche donde estaba y compramos un wok en el supermercado de Amstel Station. Esto es una cosa que nos fascinó a MrK y a mí, porque compras tallarines o arroz, la "carne", la "ensalada" y la salsa todo por separado. Completamente configurable. Subimos a esperar al apartamento, cazando más monstruos mientras MrK se desespera. Bajamos 15m antes de que se cumpla la hora. Esperamos 45m más en el coche antes de volver a llamar. Interceptamos a la policía de movilidad para que no nos ponga una multa...

Una de las catedrales iglesias grandes de Utrecht

Al final aparece la grúa. Por lo visto habíamos sido dejado de lado por un mísero accidente (como conducen tan bien...). MrK, luciendo una maravillosa corbata de cojo*** sale a recibirla... [no, yo tampoco tengo ni la más remota idea de a que me puedo haber referido con esta frase...]. El de la grúa se baja con dos cables y una batería portátil, la enchufa a la nuestra y se finit. Casi 3h de espera por 3m de trabajo. 

Nos hace un recibo y nos dice que correteemos durante 30m sin parar. Evidentemente, nos perdemos durante la vuelta, pero conseguimos no parar durante 30m. Nos comemos el wok y salimos por patas hacia Utrecht.

Una foto del puente sobre el rio Kwai. Tengo serios problemas para no malgastar mis limitadas fotos...

Es una ciudad bonita y muy antigua. Con un canal central que se encuentra guardado por los principales monumentos (y bares). Recorremos la ciudad y paramos a tomar una cerveza en un bar para probar la del lugar y el racismo la buena educación nos golpea una vez más. Pedimos la carta de cervezas, nos dice que no tienen. Esperamos a que nos diga qué tienen y... nada. Pues nada, una cerveza y dos coca-colas. No sale a cobrar, tenemos que meternos en el local y pagar en barra... Y para finalizar, el camarero se despide con un "gracias" mientras se coloca delante de un bote con piruletas que tienen para los clientes... Menuda fiesta estos flamencos... si al menos fueran rosas y graciosos se lo pasaba [je je... festival del humor... no]. Para más inri, el parking se cobra en parcelas de 55m, y hemos estado 57... 2 períodos de tiempo, sigh...

Random erm.. ¿barco? del puerto de Rotterdam...

Salimos hacia Rotterdam y cuando llegamos, se convierte en algo personal. La entrada a Rotterdam es una trampa preparada para desmoralizar a los no holandeses y que no entren a la ciudad. Nos tiramos 40m perdidos en el anillo de Rotterdam, entre entrar y salir de los diferentes distritos y demás. 

Al final conseguimos entrar y aparcar más o menos cerca del puente de Erasmus. Dicen que este puente se asemeja a un cisne... ni-de-co-ña. Aún así le cae una foto... bueno varias, que no terminan de salir. Los edificios son bonitos, de arquitectura moderna y rara. Por lo demás, la ciudad no destaca especialmente.

 Y estas son las dos mejores fotos que salieron... flipa. ¿Veis el cisne ya?

Como todo estaba saliendo demasiado bien, decidimos aumentar la dificultad del número circense que está resultando ser el día. Mientras volvemos a Amsterdam se desata otra tormenta eléctrica con lluvias tropicales. Así que nada, wok en el súper y a casita (menos mal que los tres hemos visto la ciudad, que si no parecería una conspiración flamenca para que no viésemos cosas).

PS: [Sí, hago PSs en mis diarios... ¿algún problema?] Foly sostiene que en todo el verano no ha hecho un tiempo tan malo... ¡¡CONSPIRACIÓN I TELL YOU!!


domingo, diciembre 11, 2011

Deimar does Benelux (IV)

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28/08/2009

El despertar en el hotel de mala muerte no es demasiado desagradable, y nos apañamos con la pequeña cápsula ducha que nos mira con ojos indolentes desde el centro de la habitación. Nos preparamos para salir, desayunamos, cogemos el coche y derechos al centro de Luxemburgo.


Luxemburgo es una ciudad preciosa. La parte antigua está en una pequeña meseta rodeada por una depresión que vuelve a elevarse al poco al otro lado, con casas por todas partes perfectamente fusionadas con los árboles y las rocas. Eso sí, una vez visto, el paisaje general tiene poco (o nada) más que ver.

Los pobres que viven abajo tienen que subir los balones de los que juegan arriba...

Visitamos la catedral, algunos palacetes, la muralla antigua... La cámara que me traje es la de mi tía con sólo 128Mb de memoria, lo que es una pena ya que no me quedan muchas más fotos que echar. Al rato nos damos cuenta de que nos hemos acabado la ciudad [vaya... "curiosamente" se me olvidó transcribir que casi me muero bajando y subiendo el valle con MrK lanzando burla tras burla sobre que debería ir al gimnasio... still no]. Como estamos hartos de autovía, cogemos carreteras secundarias por el campo luxemburgués para ver algo.

Y entre las miles de fotos que podía haber sacado, decidí hacer esta... ¿por qué? Pues ni idea pero... ¡aquí está!

Primera parada del viaje. MrK lleva varios días obcecado con comprar embutido, así que paramos (varias veces) en varias gasolineras a comprar. Como no podía ser de otra forma, nos perdemos varias veces, destacando aquella en la que acabamos en una carretera en mitad del monte rodeados de árboles. Al final conseguimos ver al menos un castillo... de pasada...

Conseguimos llegar a Amberes tras nuestro periplo por la campiña (sí, mi letra es (más) mala por estar cansadote) [doy plena fe de ello... stupid past me >.>]. Trás el período de costumbre de perdernos, conseguimos aparcar en el casco histórico.

La burbuja inmobiliaria de las torres de vigía de Luxemburgo...

Amberes se la típica ciudad belga. Cómo no, un par de iglesias, que no pueden faltar, y varios edificios bonitos. Una de las primeras paradas es la oficina de turismo [es lo que tiene no preparar los viajes... really stupid past me. <.<]. Reproduzco la conversación para futuras referencias:
  • MrK: Do you have a map with the important things in Antwerpen?
  • Flamenco: Dependes on what do you think is important...
  • MrK: erm... tourist info?
  • Flamenco: Here (¡Consigués un [MAPA TURÍSTICO]!)
  • MrK: And what is a must?
  • Flamenco: Read the side (GRRRRRRRrrrr... no, en serio, literalmente le caía la baba de la rabia... aunque aviso de que es una dramatización de la respuesta que puede que no sea completamente fiel a la realidad...)
Deberíamos haber probado suerte con el "autobús" turístico...

Al salir de la oficina nos vengamos de él con una amable funcionaria del ayuntamiento que está haciendo una encuesta sobre el uso de las oficinas de turismo (¡Muere flamenco infiel! ¡Santiago y cierra, España!). Bueno, a falta de algo mejor revisamos el mapa. Decidimos que, salvo beber la cerveza de Amberes, las otras 9 opciones son impracticables en nuestra apretada agenda, así que vamos raudos y veloces al bar de enfrente de la oficina. 

Por supuesto, nos toca camarera flamenca (a.k.a. borde). No tienen cerveza de Amberes para más INRI, por lo que no hemos hecho ninguna de las 10 cosas que hay hacer en Amberes según nuestro mapa. Pues nada... paseamos por el río y sólo queda decir una cosa: Frak you Antwerpen!!! (Pero MrK consigue al final sus embutidos en una charcutería...).

Los belgas tienen un fetiche raro con ir al baño y las estatuas...

Según entramos en Holanda (recorriendo en coche el famoso puerto de Antwerpen), paramos en la primera gasolinera a por un mapa de carreteras (best buy ever!!!). Con nuestro pequeño códice en manos decidimos que, como Breda pilla de camino, estaría bien pasarnos a ver si al menos queda alguna lanza testimonial o algo...

Pues no la hay, ni nada remotamente anterior a 1970. Parece como si a la ciudad entera la acabaran de comprar y sacar del plástico protector. Llena de césped, canales, zonas peatonales y edificios bajos nuevos.  A partir de ahora, cuando piense en artificial, pensaré en Breda. Además nos cayó la del pulpo en forma de agua y viento (gracias mamá por obligarme a meter el abrigo en la maleta).

 Y como no había puesto el interior de una iglesia hasta ahora... there you go!

Salimos de Breda dirección a Rotterdam-La Haya y Hamsterdam. El plan original era visitar La Haya antes de llegar a Amsterdam, pero ningún plan sobervive al contacto con el enemigo. Aprovechamos un momento que deja de llover para cambiar de puesto. Sospecho que MrK no se fía de mi conducción (con razón)... A la salida de Rotterdam cae el diluvio y la catástrofe: lluvia torrencial, rayos, truenos, visibilidad de 10m delante del coche, holandeses haciendo el Star Wars... Decidimos ir directamente a casa de Foly. La parte buena es que llegamos a la hora que habíamos dicho...

Para cuando llegamos a Amsterdam y a la casa de Foly, ha parado por fin de llover. Momento lacrimógeno de ternura, abrazos y lloros (obviamente esto es broma, cualquiera que conozca a MrK sabe que allí no hubo más que un correcto apretón de manos completamente heterosexual). Subimos las cosas, hablamos largo y tendido (¡¡confidencial!! [como si me fuese a acordar...]) y hacemos planes para cenar en el centro (Red Lights Disctrict, here we come again!! [algún día tendré que escribir una breve entrada sobre mi subrealista viaje anterior a Amsterdam...]). Según bajamos, un rayo ilumina la noche... y el agua empieza a caer a borbotones... otra vez... Al final decidimos llamar a Domino's y tener una noche de conversaciones profundas, graves revelaciones y hermanamiento... (a.k.a.: MrK le daba al Street Fighter Alpha 3 / Megaman power-up y yo pasaba indistintamente por la incosciencia y la desorientación...).

domingo, diciembre 04, 2011

Deimar does Benelux (III)

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27/08/2009

Nos levantan las coreanas con las que compartimos habitación (una fotógrafa residente en Londres y la otra... pues ni idea... es que era tarde cuando las conocimos, estaba un poco pedo y sí, ni me acuerdo de los nombres), que son un poco escandalosas duchándose y demás (y un pelo cerdas... hubo que sacar el equipo de buzo para meterse al baño seguro...). Bajamos a desayunar saltando literalmente por encima de nuestro colega neozelandés (que debió pasarlo aún mejor que nosotros...).


Cualquier que conozca a MrK sabe que es un tipo de esos que son capaces de hacer amigos en el infierno... salvo esa mañana. Mientras estábamos desayunando se nos acercó un portugués a entablar conversación. El chico llevaba varios meses de viaje en solitario por el mundo y parecía simpático. El problema es que MrK no había dormido muy bien, o se le ha pegado el flamenco. Así que a la mínima le suelta una bordería y nos largamos.

El patio de la torre del infierno

Iniciamos nuestro periplo por Brujas (a ver si conocemos la ciudad de día). Brujas es bastante bonita, anuque nos gustó menos que Gante. Reseñar los canales, la torre (366 escalones en caracol... me cago en su raza, tengo que ir al gimnasio [nota del futuro yo: no] que eso fue una segunda ducha...), el palacio y las catedrales (3 o 4 como en toda buena ciudad belga). 

La susodicha torre del infierno...

A mitad de visita tocó dar una vuelta al coche porque en esta ciudad también al recurrido al sistema de los parquímetros. Después de dos vueltas a la manzana pensando que somos gil... idiotas y a punto de aparcar en el mismo sitio en el que lo teníamos, decidimos probar suerte en el centro, y de alguna manera conseguimos aparcar debajo de la torre. 

Seguimos con el paseo, esta vez siguiendo los canales y llegando a los molinos que están casi en las afueras de la ciudad (se iban a quedar flipados con los de Castilla estos belgas... aunque estos al menos se mueven...). Perdido todo el tiempo que podíamos permitirnos volver, decidimos salir por patas de la ciudad a nuestro siguiente destino.

Debió tener una infancia dura cuando todos sus compañeros molinos se reían de él por su tamaño...

La primera parada del día de hoy es el monasterio de St. Sixtus, hogar de la mejor cerveza del mundo (Trappist) según nosequé asociación de cerveceros (que MrK encontró previo al viaje...). Aquí es donde empezamos a agradecer que a MrK le hayan dado en el trabajo, junto con la bola con cadena de preso, una BlackBerry(TM). El encargado de traer mapas impresos había considerado que con sacar un mapa de Bélgica en el que pusiese un pin con donde está más o menos la abadía valía (el encargado de los mapas es torpe, ¿vale?). Pero le pusimos solución tirando de internet y conseguimos llegar a la susodicha abadía... que está en mitad de la nada, rodeada de campos de cebada siguiendo una carretera de tierra a la que llegas por una asfaltada de un sólo carril. Vamos, lo que comúnmente se conoce como mitad de la nada.

Ni le hice fotos, así que disfrutad de este perro de Brujas en ventana junto a canal...

Aparcamos y vamos a la cafetería de la abadía (que pese a lo remoto del lugar está hasta el culo de abueletes, vamos de excursión con el Imserso... wohoooo!!). Empiezan los sudores fríos al ver que la carta está en perfecto flamenco, que todos hablaban flamenco... pero afortunadamente la camarera habla inglés. La abadía en sí no es gran cosa, la comida tampoco (toca croque again a.k.a. sandwich mixto), pero la cerveza es muy buena (al menos la tostada, que yo no encuentro diferencia entre la Mahou (TM) y la rubia).

Y una vez más, empieza la diversión. Especialmente porque ahora conduzco yo. Consigo calar 4 veces el coche en una cuesta arriba, y hacer que un vehículo invada el carril contrario al saltarme un ceda. Pero bueno, al menos una vez en autovía cojo ritmo y no hago burradas en las 5h que nos separan de Luxemburgo.

Moar Brujas!!

Hacemos una parada técnica en Rochefort, para... sí, lo habéis adivinado... probar la cerveza (normalucha), visitar la abadía (mojón) y ver el pueblo. La zona al SE de Bruselas es bastante bonita, aunque todo sigue siendo verde, hay bosques inmensos y no es todo plano, lo que deja una estampa bonita [me cuesta mucho entender qué demonios trataba de decir aquí...].

No he hablado de una de las maniobras estandar qeu deben enseñar en las autoescuelas holandesas. Lo que  MrK y yo bautizamos como la maniobra Star Wars. Básicamente, un belga cuando te va a adelantar sigue tres pasos. Primero se pega a tu culo. Prosigue con un volantazo a la izquierda, una acelerón y volantazo a la derecha justo delante de tí. La distancia de seguridad es una cosa de noobs.

Las técnicas de construcción en esta zona son cuanto menos curiosas...

Llegamos a Luxemburgo y, pese a ser una ciudad de 20 calles mal contadas, nos perdemos. MrK, harto de mi forma de conducir, decide tomar el mando de nuestro beneluxmóvil. Yo me convierto en el oficial técnico de la nave, así que agarro la BlackBerry(TM) y nos dirigimos a un hostal que según una guía para el experto perro flauta del hermano de MrK, está muy bien y es más barato de lejos que el resto. Aún así nos volvemos a perder... Al final llegamos a la estación de tren y la calle donde están algunos de los hoteles que tenemos apuntados [en esta parada del viaje, no habíamos reservado porque no sabíamos si ibamos a pasar en Luxemburgo la noche...]. Lo primero que decudimos de Luxemburgo es que el oficio más antiguo del mundo debe ser legal, y nuestra calle es el centro de convenciones de las profesionales del ramo. Además, hay muchísimos locales de alterne. MrK, pese a haberse pasado casi todo el viaje durmiendo, insinua que mejor nos encerramos en la habitación y atrancamos la puerta hasta la mañana. Bueno, a ver que se puede hacer...

Aparcamos a unas manzanas y vamos al hotel recomendado. Aquello parece un love hotel. No por los glamuroso y romántico, sino por lo cutre y las varias prostifrutas que vemos entrar y salir (solas y acompañadas). Nos atiende un viejecito bastante amable en español, o un intento de ello, y nos deja ver la habitación antes de cogerla (MrK no quiere saber nada de compartir después de lo de las coreanas...). Nos  comenta además que la ducha está dentro pero el lavabo en el pasillo. Completamente cierto, la habitación no está mal, dos camas, moqueta y el pepino nuclear en mitad de la habitación (a.k.a. la ducha). No pega ni con cola en la sala, pero estamos seguros de que podemos sobrevivir a un holocausto nuclear dentro del cacharro y, dado el aspecto del suelo alrededor de la ducha, a las cuatro plantas de caída libre...

Sí, más Brujas. En mi defensa diré que tenía un límite de tarjetas de memoria para la cámara bastante bajo...

Resignados cogemos la habitación y nos vamos a acercar el coche y las maletas. Encontramos sitio delante de un night club y comento que el coche cabe ahí. MrK es de opinión contraria pero aún así intentamos aparcar. Tenía él razón. Tras 5m intentado aparcar, decidimos irnos antes de que el puerta mafioso/tipo excesivamente musculado que lleva 3 mirándonos con cara de palo nos rompa la idem. Al final aparcamos cerca, subimos las cosas y nos vamos de paseo, no sin antes pedirle un mapa al viejete, que amablemente nos señala la "zona de marcha" (de más marcha, se entiende...), una feria que ya habíamos visto al perdernos con el coche.

Decidimos ir al centro con la esperanza de ver algo de vida nocturna no fruteril... epic fail. Parece una ciudad muerta pese a ser sólo las 2200. Vemos un kebab abierto y nos metemos de cabeza. Nunca hay que fiarse de un kebab hecho por gente que no es turca, porque yo aún no tengo muy claro si fue pollo o cordero y MrK afirma que pollo no sin ciertas reservas... En fin, intentamos parar en un bar de la zona, donde descubrimos el curioso sistema de cierre que tienen: en vez de poner un cartel de cerrado, empiezan a quitar las sillas y mesas vacías y a amontonarlas, por lo que incluso ir al baño puede significar quedarse sin asiento... Pues nada, que le den, nos vamos al hotel a sobar que ha sido un día largo...

domingo, noviembre 27, 2011

Deimar does Benelux (II)

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26/08/2009

Como Bruselas es un truño y nos queda poca cosa pro ver, hacemos un poco el vago. Bajamos a desayunar y nos subimos a dormir one more time. Vamos, que MrK se pone a dormir y yo, presa de mi complejo de no dormir si el sol está brillando en el cielo, me dedico a ducharme y escribir.



A las 11 salimos del hostal rumbo al Atomium, la estructura con forma de molécula de Fe que se encuentra a las afueras de Bruselas. Tardamos nos 25m en llegar en metro (la excepción a la regla de que todo lo visitable está a 1Km de distancia...). Sorprendentemente, este parece otro de esos países donde se fían de que vas a pagar el billete de metro y no tienen torniquetes ni revisores. Aún así pagamos, ¡shame on you por pensar que no lo hicimos!.

Salimos del metro en mitad de la nada... si la nada tuviera pinta de pueblo invadido por los nachis en la WWII. Entre los edificios podemos ver el Atomium despuntando, así que lo intentamos utilizar como guía para llegar. Sí, alcanzamos el previsible resultado de perdernos. Tras atravesar la jungla belga (bueno... había árboles... y era tupido...), varias carreteras y luchar contra la fauna local (¡libélulas!... erm... este... ¡libélulas gigantes! ¡peligrosísimas!) conseguimos llegar.


Mucho más grande de lo que aparenta en la foto...

La verdad es que es casi lo que más me ha gustado de Bruselas. Pese a la espera de media hora para utilizar el ascensor, la vista desde arriba es impresionante y la estructura también. Un poco claustrofóbico pero al menos pudimos ver desde arriba el parque con edificios en miniatura de debajo (y ahorrarnos entrar...).

A eso de las 1300 iniciamos el regreso a la civilización. Habíamos alquilado un coche de antemano y teníamos que recogerlo a las 1600 en el aeropuerto, así que empezábamos a ir un poco a contrarreloj, así que léase lo que viene a continuación con la música de Benny Hill en la cabeza y se nos imagina a cámara rápida...


La ciudad en miniatura... y no porque estemos muy alto... que también

Llegamos al metro, pero antes de cogerlo visitamos todos los restaurantes de la zona a ver si alguno nos gustaba. Como ninguno tenía pinta de no incluir cucarachas en todos sus platos, volvemos a la ciudad e intentamos ir al sitio de restaurantes que el día anterior nos había rechazado por ser demasiado tarde... Obviamente, nos rechazan otra vez porque eran las 1400 y tenían la cocina cerrada. Además, habíamos preguntado al mismo tío del día anterior, que al reconocernos tuvo a buen fin educar a bárbaros como nosotros en los misterios de los horarios de comida "decentes". Nos rendimos y acabamos en el último bar de la calle de la bolsa en el que no hemos comido. Es un restaurante danés, así que nos dejamos llevar y pedimos el "menú danés"... Para empezar el camarero se equivoca y me trae de primero tomates rellenos de gambas en lugar de las croquetas de queso que le había pedido (y esta vez asegurándome de que había pedido eso). Se lo indico amablemente (que tuviera un cuchillo en la mano era una circunstancia completamente independiente) y me lo cambia. De segundo, escalope danés... una guarrería consistente en coger un pez, un trozo de carne, hacerlos juntos y ponerle una salsa de marisco. Con el menú venía incluido el postre, a elegir entre una selección de quesos daneses, mousse de chocolate y otras cosas. El camarero nos trajo directamente los quesos sin preguntar. Tras probarlos, suponemos que es una venganza por lo de los tomates...

Habíamos pasado tanto tiempo en esa calle que habíamos cogido una cierta confianza con los habitantes de esa calle. Especialmente con un hombre que estaba siempre sentado en la terraza de ese bar bebiendo, mientras observaba a su perro en la acera de enfrente, al que había puesto unas gafas de sol y un cojín para que apoyase la cabeza. El perro resultaba toda una atracción turística y se notaba que estaba bien entrenado, ya que aparecieron cuatro perros (sí,  una manada de perros callejeros... ¿Bruselas mola?) que empezaron a ladrarle (probablemente cosas como "¡vendido! ¡muerte al asalariado!" y ni se movió, pero a los borrachos que se le acercaron casi se los merienda (momento en el que dejé de preguntarme por qué nadie le disputaba esa esquina).


Y ante la falta de fotos interesantes... moar Atomium!!


Salimos escopetados al hostal, recogemos las maletas y correteamos por Bruselas para llegar a la estación. Llegamos, cogemos los billetes, preguntamos el andén en la ventanilla y salimos corriendo a coger el tren del andén 6 que estaba a punto de partir. Sudados, cansados, con las maletas a cuestas subimos al tren y... hang on a second!! No nos subimos ya que no es el nuestro. Miradas incrédulas, volvemos a comprobar que ese tren no va al aeropuerto... Se suceden varios minutos de MrK corriendo a mirar la tabla de horarios mientras cuido las maletas. Vuelve, decido darme yo la carrera a mirar la tabla. Vuelvo, decidimos ir los dos para ver si así nos visita la virgen o algo. Total, que finalmente llegamos a la conclusión de que "cinqe" en francés es 5 (se pronuncia sanq) y no 6, como el traductor oficial de la expedición pensaba... y, por supuesto, el tren del andén 5 hace tiempo que partió.


Hora y media después de lo acordado llegamos por fin al aeropuerto y cogemos el coche sin muchas pegas (pero llorando por dentro al ver que ahora les íbamos a regalar una hora y media de alquiler que ya no íbamos a poder usar). Pero bueno, una vez motorizados salimos dispuestos a recorrer Bélgica a toda leche... o no. Hacemos los primeros 18Km en 2 horas debido a un atasco (pero conseguí dormir, yay!). Los belgas no tienen ni guarra de conducir por cierto. Ninguno ha oído hablar de cosas raras como el límite de velocidad o la distancia de seguridad. Además, aquí el que se une a un carril es el que tiene preferencia, por lo que conducir se parece más a unos coches de choque que a otra cosa...

Catedral #1

Al final llegamos a Ghent (Gante), una pequeña ciudad medieval por la que circulan coches, bicis, tranvías y autobuses cada uno por su propia vía. Es como intentar encontrar algo en el laberinto del minotauro. Tras muchas vueltas por la ciudad, incluyendo meternos un rato por las vías del tranvía, conseguimos aparcar y ver la ciudad. La verdad es que es preciosa, con canales y una plaza enorme con cuatro ¿catedrales? ¿iglesias grandes? who cares? (un pueblo belga no es un pueblo belga si no tiene al menos dos catedrales, preferiblemente una en frente de la otra).

Como era tarde, nos sentamos en una terraza al lado de uno de los canales para cenar (y ver si podemos aumentar el índice cervecil, que ya íbamos atrasados ese día). Total, nos sentamos, viene el camarero, le pedimos dos cervezas y le preguntamos si tiene algo de comer en inglés. El nos contesta que no. Mirada a la derecha, una pareja comiendo un bol de queso y fiambres, una mesa más allá otros comiendo lo mismo.Mirada a la izquierda, mismo panorama. Le miramos inquisitivamente. El nos mira desafiante. Nos callamos cual frutas para no invocar la venganza de los flamencófonos (one more time)...

Catedral #2

Salimos disparados hacia Brujas porque el hostal que tenemos ahí cierra la admisión a partir de las 2200 y ya íbamos a llegar tarde. Por supuesto nos perdemos, aparcamos lejos del hotal que podría haber sido el escenario de uno de los crímenes de Jack el destripador, pero conseguimos que nos alojen en nuestro hostal. En la recepción conocemos a M, un belga que sabe algo de español. O eso piensa él. Tras varios minutos de intentar descifrar que intenta decirnos, llegamos a la conclusión de que a las 2300 piensan salir de marcha todos los del hostal. Vamos, en 5 minutos. Subimos a la habitación a dejar las cosas y me entra complejo de Sherlock Holmes al entrar. Mis tres deducciones de lo que vi:

  • Hay al menos una tía, por unos calcetines de gatitos que hay colgados de la lámpara.
  • De las tres personas con las que compartimos habitación, dos de ellas van juntas, porque esas dos personas han dejado el mismo tipo de equipaje.
  • Uno de ellos es español, por una concha de Santiago que lleva en la mochila.
Sólo fallé la última... ¿quién iba a pensar que los koreanos también hacen el camino de Santiago?.

En cualquier caso, entra el miembro aislado de nuestra pequeña habitación. Un neozelandés que está de viaje iniciático (obligado por su familia) del que nos hacemos amiguetes. Nos vamos a la excursión con nuestro nuevo amigo. La excursión resulta ser un mojón. Todos los bares están a dos minutos del hostal en una plaza. La parte buena es que, al hacernos los antisociales y no sentarnos en la mesa con los demás, establecimos nuestro propio grupo de gente de pie, formado por el neozelandés, el fotógrafo del hostal (un tío de Alaska), el barman del hostal (un puertorriqueño) y un amigo suyo belga (que debía encontrarse bastante desplazado ante tanta internacionalidad). El amigo belga es graciosete, e intenta enseñarnos las cuatro frases para ligar con españolas que le ha enseñado el puertorriqueño (je, iluso, como si se dejasen...): "Tus ojos son dos chochos". Después de que los hispano hablantes nos partiésemos de risa durante 5 minutos (producto de la cerveza sin duda), el belga nos enseñó a decir "quiero mi minga en tu boca" en flamenco (intercambio cultural roolz), pero reconozco que no se nos quedó a ninguno (otra vez, lo achaco a la considerable cantidad de cerveza que llevábamos dentro ya...). Unas cuantas (muchas) cervezas después decidimos abandonar al grupo e irnos a dormir...

PS: El neozelandés me felicitó por mi inglés borracho. Lo atribuyo a que estando sobrio yo no abrí la boca y el pensaba que o bien no sabía inglés o que era mudo...


domingo, noviembre 20, 2011

Deimar does Benelux (I)

[Como dije, voy a pasar mis notas de viaje de anteriores ocasiones. Principalmente para que no se pierdan y para no tener que pensar en qué escribir. Esta vez, sin embargo, no será diario, sino que voy a espaciar el contenido. 

Este viaje fue acometido en el verano de 2009 con la excusa para visitar a Foly que estaba perdido por Amsterdam. Como Mr. K y yo ya habíamos estado en Amsterdam (y es una pena no tener diario de ese viaje porque fue bastante psicodélico, decidimos hacer un tour de una semana por todo el Benelux.

Índice de entradas al final]

25/08/2009

Vini, vidi, vinci... resaqui.


Después de una noche de juerga nada mejor que un pequeño madrugón para ir al aeropuerto donde me iba a reunir con mi compadre de viaje, MrK. Como todo buen auditor, MrK se hace esperar, y cuando llega veo que no está en un estado mucho mejor que el mío. Intercambiamos unas breves palabras de cortesía (del estilo "¡Hola" "¡Por dios, no grites!") que nos sirven para descubrir que MrK no se ha traído una guía de su hermano que nos podría haber sido útil y que la guía que yo había traído en el reader está cortada por los bordes... Bueno, improvisación al poder, que es como a mí me gusta viajar...

Primera parada del viaje... Bruselas. Como buen Buddy film, nuestro viaje se encuentra repleto de pruebas. La primera de ellas nos esperaba justo nada más bajar del avión:

¡¡EL LABERINTO DE LAS MALETAS!!
(Takeshi Kitano, por favor, no nos demandes... aunque te dejamos que cojas ideas si vas a rehacer Humor Amarillo)

La prueba consistía en encontrar donde se recogían las maletas en el aeropuerto, lo que incluía subir y bajar escaleras (tal que así), recoger víveres en los diferentes quioscos del camino o pasar varios controles de seguridad y varias puertas que parecían dar a la libertad del exterior (puertas trampa para aquellos débiles de voluntad). Demostramos ser dignos portadores del anillo verde, y pudimos superar la prueba. Eso sí, temo la hora de volver, que en Barajas juegan a lo mismo pero tu maleta puede estar en otro aeropuerto, lo que hace el juego más interesante...

Guía del paleto... fotografía artefactos arqueológicos o sitios con nombres parecidos a cosas de tu país...

Con nuestras maletas en la mano, sacamos billetes para el tren y descubro con agrado que MrK ha dado 5 años de Francés. Veo reducirse nuestras posibilidades de ser linchados al viajar por el país. En 15m llegamos a Bruselas Central y salimos a la calle a ver esta ciudad... Voy a dejar que las palabras de ese gran poeta incomprendido en su tiempo llamado MrK (K para los amigos, o Ventura para los amigos de verdad) describan la misma: "Esta ciudad es un mojón". Nota mental: Debemos preguntarle a I que narices hizo durante un año aquí sin pegarse un tiro...

No habríamos podido pasar más por esta plaza ni aposta...

La ciudad ofrece un aspecto deprimente y parece una de esas ciudades americanas que se crearon en plena fiebre del oro y que después se abandonaron cuando se acabó. Me explico, la ciudad está llena de comercios cerrados; cerca de nuestro hostal hay varios puntos cubiertos de deshechos (o lo que los mendigos gustan de llamar "camas"); los edificios, pese a no ser demasiado antiguos, se caen a cachos... La primera impresión no se nada favorable. Total, llegamos al hostal, hacemos todos los trámites, dejamos las maletas y nos vamos. No sin antes enfrentarnos a la segunda prueba:

LOS MAPAS QUE DESAPARECEN
O la torpeza de Timmy

Simplemente, el mapa que nos habíamos agenciado en un punto de información turística en el aeropuerto y que usamos para llegar al hotel desapareció misteriosamente. Así que toca buscar nuevos mapas, como los de recepción. Que también desaparece, pero bueno, afortunadamente hay varios puntos de información por la ciudad en los que ir renovando... De todas formas, al mirar el mapa descubres algo curioso, y es que todo lo interesante de la ciudad está en un radio de 1Km. Y a veces te pierdes porque has caminado demasiado.

Espero que fuese el edificio de Mercedes Benz...

Primera parada: Grand Platz (a.k.a.: el mercado de verduras). O al menos esa era nuestra intención. Nos perdimos ligeramente, y de alguna forma llegamos al edificio de la bolsa. Un edificio antiguo muy mal conservado (y cerrado). Como digo, todo en esta ciudad tiene pinta de llevar años abandonado. No ayuda mucho a la imagen la fauna local. Son un grupo de entretenidos magos callejeros. Su truco de prestidigitación es bastante asombroso: Ahora tengo una bolsita de polvos blancos en la mano, le estrecho la mano a mi colegón y... et voilà!! ¡¡La bolsa ha desparecido y se ha convertido en dinero!! Estuve a punto de ir a darles algo de dinero por el espectáculo pero me echaron una mirada que decía "Circulen, aquí no hay nada que ver". Así que, ahora sí, vamos a la plaza verdulera...

Hablando de cosas que hay que perderse para encontrar... Muy decepcionante...

La plaza es realmente impresionante. Llena de arquitectura hipermegarecagarda (TM) que choca un poco con la sobriedad del resto de la ciudad. Además, tiene el ayuntamiento (al que yo llamaré por su nombre francés: hotel), un complejo de edificios con forma de L muy muy antiguo. En 1600 y pico, los franceses bombardearon Bruselas, y este era el único punto seguro de la ciudad, lo que resulta irónico ya que era el objetivo del bombardeo (al menos no se rindieron mientras estaban atacando...).

Random building en la plaza... No ví por ningún lado los puestos de frutas (de frutas de verdad) ...

Inspirados por esta historia bélica decidimos iniciar nuestras agresiones contra los bárbaros belgas. MrK no había comido desde la cena de la noche anterior, así que aprovechando que teníamos que reciclar el mapa one more time, nos acercamos a preguntar a un punto de información sobre los restaurantes de la zona...

LA MALDICIÓN DE LOS FLAMENCO PARLANTES
Y no, no es un caso de Tintín...

Entramos al local y nos atiende un calvete en sus mejores 30 y pico usando un inglés tirando a aceptable. El tipo es muy amable y nos señala en un mapa los lugares donde podemos comer, el callejón Diagón (más sobre esto luego), y alguna cosilla más (casi como si su trabajo fuera dar este tipo de información... que eficiencia). De repente, el pobre se traba un poco con el inglés, y MrK le sugiere que pruebe con el francés a ver si así mejor. De repente el tiempo se detuvo, la habitación se heló, y el tío nos dijo con voz gutural y sin levantar la mirada del mapa: "Soy flamencófono, yo no hablo francés". Le damos las gracias y salimos por patas antes de provocar un conflicto internacional. 

Así dejo al pobre señor que directamente recurrió al francés para intentar hablarle...

Acabamos en una calle al lado de la iglesia nueva (sorprendente la cantidad absurda de iglesias en este sitio...) al lado de la bolsa. Al final del día íbamos a tener un conocimiento íntimo de la zona, pero estoy adelantando acontecimientos. Comemos en un sitio llamado Le Cirio...

LA LENGUA DE FUEGO
O la cata

MrK me avisa de que su propósito de año nuevo para el viaje es catar 50 variedades de cervezas (al final del día la cuenta iba por 13, wohooo!!), que hay que empezar ya, y que yo tengo que aportar mi granito de arena. Total, durante la comida caen 2 (una cada uno). Como no tengo ni pajolera de francés [esto fue ante de añadir a mi francés las tres palabras que conozco: le petit dejeuner] le pregunto a MrK que es eso de las croquettes  (solo para asegurarme, que parecían un poco rarunas las croquetas de tomate, queso, orégano y panceta...). Me dice que son una especie de empanadillas (no croquetas... sad panda). Pedimos un plato para cada uno y...no son ni croquetas ni empanadillas. Es un sándwich con pan tostado y ensalada. Está bueno, nadie lo duda... pero es un fruto sándwich...

Moleeeee...

En fin, decidimos dedicar el resto de la tarde a ver Bruselas. A las 1800 (3 horas más tarde) habíamos acabado. Para no aburrir voy a resumir: El palacio real se puede visitar sólo hasta las 1630 y es bastante bonito; el palacio de justicia es una mole de piedra gigantesca muy impresionante; el jardín de los héroes caídos es bastante bonito, pese a que la estatua central está dedicada a los héroes anónimos que cayeron defendiendo Bélgica de la invasión hispana; y el parque del V centenario es visitable. Este último tiene un monumento muy bonito en el centro que unos ¿militares? ¿nafis? ¿zombies nafis? ¿gilipo...? estaban intentando escalar (con cómicos resultados, especialmente cuando de alguna forma consiguieron quedarse colgando boca abajo...). La zona del parlamento europeo es fea, fea. Llena de edificios de cristal (los de la UE), rodeados de casas antiguas (y abandonadas). El contraste no es gran cosa (y los edificios de cristal son feos... feos, feos...).

¡¡¡Muerte al perro invasor español!!!

Volvemos a la civilización y hacemos otra parada técnica en otro local de la calle antes mencionada. Ahí cayeron 4... no nos juzguéis, había que reponer fuerzas... El respiro nos sirvió para recapacitar y darnos cuenta de varias cosas. La primera que hacen falta muy pocas cervezas para tumbarnos (yo casi no bebo, así que es aceptable... pero MrK es un peso pesado... ¡¡inexcusable!!). La segunda, esta gente tiene una obsesión mal sana con las patatas. Te lo ponen con cualquier cosa de acompañamiento en pequeños boles metálicos. En ese momento me llegó me llegó un sms del trabajo diciendo que me iba a tocar un viaje a Sevilla según volviese... sad panda... Pero eso no evitó que nos diésemos cuenta de...

LA INVASIÓN DE LAS MUJERES CON CULO PATATA

Sí, se puede saber que una mujer es belga por su culo patata. Y sí, suena a excusa barata para mirar culos (no dudéis, lo es), pero eso no le quita validez. Esta gente no cree en lo gimnasios (y no, no vimos ni uno...) y sí en las patatas. Estoy seguro de que más de una derrotaría a John "pego-7-tiros-con-mi-revolver-de-6" Wayne en un duelo con esas cartucheras...[Sé lo hipócrita de este párrafo pero... ¡¡era joven!! ¡¡e inexperto!! ¡¡idiota!!]


Uno de los escaladores...

Nos retiramos al hotel a dormir la mona descansar antes de la cena. Tras una hora de descansar los párpados, salimos a las 2200 con resaca completamente recuperados.

Cenamos en un local en la misma fruta calle de siempre, después de descubrir que la zona de restaurantes que nos recomendó el calvito cierra la cocina antes de las 2200 (país de bárbaros...). Además de por las patatas, esta gente tienen una obsesión con los mejillones... Todos los locales tienen una olla de mejillones en el menú, y se pide mucho (todos los locales tienen terrazas y en todos hay varias personas comiéndolos). Total, pedimos la cena sin saber muy bien que hemos pedido. MrK algo con mostaza y yo tomates crevette. Él aprende que jambonau significa codillo , y yo me aseguro de que crevette significa rellenos. A él no le gusta el codillo, mis tomates están rellenos de gambas (¡¡vienen del mar!!)...

EL CAMBIO DE PLATOS

Tomamos 3 cervezas (soy débil, y empiezo con agua) y nos desplazamos hasta

EL CALLEJÓN DIAGÓN
Si es usted abogado de la Rowling, por favor deposite aquí su demanda...

Un callejón cerca de Grand Platz con todos los bares de marcha (incluso los de marcha vampira) de Bruselas. Vamos, el único sitio donde los bares abren más allá de las 2300. Nos metemos en un sitio famoso de cervezas: tienen 25 grifos de cerveza y cerca de 2000 marcas de todo el mundo. Caen 4 más. Mención especial a la Floris Cactus, que es verde y está buena pese a lo que me dijese MrK...

Salimos de ese antro, no sin antes notar que a) nos hacemos viejos y b) la edad para el consumo alcohólico en Bruselas debe ser muy, muy baja. Cruzamos el callejón y acabamos en el local de las pociones...

EL DESAFÍO DEL ESPAÑOL

El sitio es un local de absenta (sí, eso que ha estado prohibido en medio mundo por ser venenoso... o eso me han contado...). Mientras hacíamos cola, MrK conoció a un local que, cuando se enteró de que eramos españoles, nos enseñó su carnet: Pepe García López [obvious typical spanish fake name]. De padre español. Nos explicó que en Bruselas sólo había ese callejón para salir de noche. También nos introdujo en los misterios de la absenta y las diversas formas de tomarlo. Como nos vieron pinta de panolis, una canija nos intentó sacar pasta para el famoso licor (o se desarrollan poco, o sirven alcohol a críos). A las pocas horas, decidimos volvernos al hostal, esta vez sí, a dormir la mona plácidamente.

PS: Crevette parece ser gamba y no relleno (fail)...

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