domingo, abril 14, 2013

Mean Streets

Siguiendo la tradición de copiar seguir los pasos de Trickster en su blog The Adventure Gamer, voy a volver a unirme a su cruzada para otro juego considerado legendario: Mean Streets. 

Es tan awesome que no tengo ninguna coña que soltar. Es puro sex-appeal

Mean Streets es la primera entrega de una serie de juegos de ciencia-ficción sobre el detective Tex Murphy. Aunque es difícil de saber ya que ninguno lleva Tex Murphy (o alguna otra indicación de que son una saga) hasta el último. En ellos, controlamos al susodicho detective mientras resuelve casos en un San Francisco futurista al estilo Blade Runner, mezclando ciencia-ficción y noir. Vamos, meter a Sam Spade en una novela de Philip K. Dick.

Mean Streets fue publicado en 1989. La saga fue desarrollada por la compañía Access Software (diría que nada que ver con Microsoft pero je... acabaron siendo comprados por el gigante) que hasta entonces tenía entre sus éxitos la serie de juegos de golf Links y algunos simuladores de vuelo. ¿Que como se pasa de hacer juegos de golf y simuladores de vuelo a hacer aventuras gráficas? Pues fácilmente.

Echelon había sido el juego anterior de la compañía. Era un simulador de vuelo que mezclaba el combate con una historia basada en la resolución de puzles. Y apestaba. Pero les inspiró para llevar esa idea más allá en su siguiente juego: Mean Streets. Así que hicieron otro simulador de vuelvo y le metieron una historia sobre un detective privado basada en una película casera que el escritor del juego, Chris Jones (que en entregas posteriores pasaría a interpretar al detective... sí, hijos, sí, se pasaron al FMV), había hecho con sus compañeros. Al final el juego acabó con más trama detectivesca que combate así que pasó a ser una aventura gráfica... o, como definen en el manual, una película interactiva.

Pues así, se hace así. Mirad que mono el puente Golden Gate...

No es de extrañar entonces que gran parte del manual se dedique a describir como podemos controlar nuestro coche volador (recordemos, futuro estilo Blade Runner) para ir de un lado a otro siguiendo nuestra investigación. También me avisa de que va a haber combate. Y de que no hay control por ratón, sino que todo se hace con los cursores. Sí, tiene pinta de que va a ser genial.

Pero no todo es tan horrible. O bueno, sí que lo es, pero hay que mencionar que los chicos de Access Software tenían bastante interés en sobrepasar los límites de la tecnología contemporánea por aquel entonces. Así, Mean Streets es uno de los primeros juegos en utilizar 256 colores así como gráficos y voces completamente digitalizadas. Los juegos posteriores también seguirían esta racha, adoptando el FMV y tendiendo más hacia la aventura gráfica en detrimento de la parte de simulación. De hecho la saga se empieza a hacer famosa a partir de su tercera entrega, Under a Killing Moon.

El bueno de Chris Jones... No, no es Tywin Lannister de pequeño...

Y todo esto lo sé por la entrada de Trickster (que debéis leer porque cuenta las cosas bastante mejor) y por mi "The Classic Guide to Classic Graphic Adventures". Porque yo no he jugado ninguno de estos juegos. De hecho ni siquiera he arrancado el juego antes de escribir esta entrada. Tenía una copia gratuita que me regaló GoG.com por algún extraño motivo y no lo había ni instalado. Pero me ha picado la curiosidad. Se admiten apuestas sin embargo.

¿Conseguirá el intrépido Deimar acabar el juego? ¿Lo mandará a la mierda a la tercera pantalla que tenga que recorrer con las flechas? ¿Se hartará mucho antes con las secciones de vuelo o las de combate?  ¿Intentará arrancar el altavoz al oír los horribles sonidos que salgan intentando emular voz? ¿Cuanto tiempo tardará en recurrir a GameFaqs? Estas y otras respuestas (42) las podréis leer el siguiente deimar-día, a la misma deimar-hora, en el mismo deimar-blog.

To be continued...

1 comentario:

Rodrigo García Carmona dijo...

Leerás GameFAQs antes incluso de empezar a jugar por si hay algo que debes saber importantísimo que si no lo haces hará que tengas una partida subóptima.